miércoles, 21 de enero de 2015

Bodega Marqués de Griñón Dominio de Valdepusa Petit Verdot 2010.



Del pasado veinticinco de octubre de 2014 data mi crónica de cata de esta misma referencia, en edición de añada 2008. Fue aquel un vino que pude catar en Vinexpo y que ya califiqué con un rotundo entre muy recomendable y más que muy recomendable. Me confieso : soy un admirador de esta varietal, a veces maltratada, no sólo por críticos sino también por elaboradores. Algo tiene la petit verdot, un indudable destello varietal en donde la personalidad se muestra desnuda, franca y potente, con un guiño de complejidad que es precisamente quien más diferencia a los buenos vinos tintos de esta varietal de los que carecen de proyección.
Dominio de Valdepusa, tierra con composición arcillosa superficial, que se asienta sobre un subsuelo calizo, y que por su personalidad algunos comparan con una estructura y un drenaje similar a los mejores terrenos de la Borgoña francesa.
En lo que refiere a este monovarietal de la casta petit verdot, y en su proceso de vinificado, se acredita un fermentado y una maloláctica que tienen lugar en depósitos de acero inoxidable, añadiendo una maduración de doce meses en barricas de madera de roble francés.
Copa parada que esgrime una cromática intensa y oscura, con una buena estética de concentración en el color, apicotado, emitiendo reflejos violáceos.
Aromática que desde el comienzo de la aproximación nasal advierte frutos rojos y negros maduros, con una vertiente de pétalos florales en segunda instancia, finalizando con detalles balsámicos, de arbustos de monte bajo y una espléndida seña muy varietal que escenifica con creces un punto de gráfito y de salinidad.
Boca intensa desde el primer segundo, con una media alta traza de acidez, goloso y sustancioso, la fruta se apodera de nuestras papilas, ducha de fruta impecable, esbozando unos taninos golosos y marcados, divertida seña de lapicero que enciende la bombilla más agradable de nuestros sentidos, desplegando una persistencia de muy buena intensidad.
Apunto en mis descriptores finales de la retronasal, recuerdos de moras, arándanos y frambuesas, con un guiño de pétalos florales violetas, un golpe suave de cremosidad procedente de la madera, y ese soberbio epílogo en el que las memorias balsámicas, algún mentolado, algún regaliz; se prolongan hasta alcanzar la evocación de grafito y una cordial y apacible sapidez.
Un gran vino, en una magnífico momento de forma.
Lo califico, incluso superior a su precedente de la cosecha 2008; como más que muy recomendable.
Inmenso, intenso y sabroso, con la fruta aportando carácter y excelencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario