miércoles, 7 de enero de 2015

Agriturismo Punta Aria Malvasia delle Lipari DOC Passito 2012.





Para una jornada del día de Reyes Magos suele ser habitual proceder con un buen roscón de reyes al uso y una taza caliente de chocolate, aunque y sin despreciar esta última que nunca suele fallar en mi casa, tampoco está de más descorchar algún vino dulce con el que armonizar este bollo decorado con fruta escarchada, tan legendario como tradicional y últimamente elevado a la cumbre de las variaciones gastronómicasm gracias a la imaginación de nuestros queridos amigos artesanos pasteleros. Desde mi querido Haro opté un año más por recurrir a las artes elaboradoras de Pastelería San Felices y para acompañar el roscón, relleno este año de crema por votación familiar; elegí un monovarietal de uva malvasía, enviado de modo desinteresado por los artífices de Agriturismo Punta Aria, empresa localizada en la isla de Vulcano, emplazada en el Mar Tirreno, a unos veinticinco kilometros de Sicilia y con una extensión de poco más de veinte kilometros cuadrados. En la isla se encuentra uno de los cuatro volcanes activos no subterráneos de Italia y desde el año 2000 figura en la lista de tesoros del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, junto al resto del archipiélago del que forma parte.
Vino licoroso acogido a la denominación de origen Malvasia delle Lipari Doc que plantea en su cromática tonos ambarinos e intensos dorados de retaguardia, marcando en la aproximación aromática recuerdos plenos de piel de naranja confitada, melosidad, orejones y dátiles, expresando en segunda instancia algunas notas florales, con un efecto final que marca evocaciones de caramelo.
Bien equilibrado, en su guía aromática central hay un punto cítrico que le da un guiño de frescura al perfume.
La boca es equilibrada, suave, con una buena sensación de acidez no muy marcada pero sí prolongada, con una textura que en el paso se adivina untuosa, el dulzor procedente de la fruta mantiene un buen balance con la acidez, se compenetran y ello da como resultado un vino gustoso, envolvente y dulce en su justa medida, sin excesos.
La retronasal vuelve a repetir memorias de frutos navideños de compota y cítricos escarchados, con flores amarillas, melosidad y el ajuste final con el descriptor de frutos secos y caramelo, que alarga su expresividad.
Un vino que califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
Doy fe de que con el roscón de reyes de la jarrera pastelería San Felices, la magia de la Navidad fue ayer a la tarde un poco más intensa, si cabe.

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