viernes, 26 de diciembre de 2014

Terranoble CA1 Carmenere 2012.




Mi gratitud a los responsables de esta bodega chilena, localizada en el Valle de Colchagua, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de dos muestras de sus referencias.
La primera de ellas, ya catada; responde a la identidad de un monovarietal de la casta carmenere, originaria del Medoc bordelés, pero popularizada en Chile, gracias al ampelógrafo Jean-Michel Boursiquot, quien en el año 1994 descubrió que algunas cepas de merlot tardaban en madurar más de lo esperado. Tras algunos análisis confirmó que esas vides eran, en realidad; de Bordeaux Carménère.
Aquellas viñas se habían introducido en el pais andino en el lejano 1850 y durante todo ese tiempo habían estado ocultas, silenciadas por las de la varietal merlot.
En la actualidad es la cuarta más presente en los terrenos vitícolas chilenos.
Este vino tinto CA1 en edición de añada 2012 acredita una fruta procedente de la finca Los Lingues, cercana a la cordillera andina, y presume de doce meses de crianza en barricas de madera de roble francés y americano.
En copa parada amanece, tras el descorche; con una cromática apicotada limpia y suave, reflejos violáceos, mostrando en su aproximación olfativa recuerdos de frutos rojos maduros, algunos pétalos florales, sensaciones de matorral, y un nítido punto balsámico que redondea el perfume. Buena complejidad, sin demasiados atisbos procedentes de la madera, un punto especiado dulce que acredita a esta, aunque siempre con los descriptores provenientes de la fruta marcando el guión.
La boca es jugosa, arranca con un potencial tono goloso, que llena de fruta el paladar, con unos taninos fundentes y en sabrosa clave de amplitud. Viveza y frescura se unen, con una traza de acidez llena de plenitud, asoma en la retronasal una evocación a jazmín, que sirve de prolongación a memorias de frambuesas, grosellas y fresas de mata, con nota de vainilla, punto de cremosidad, regaliz y un fondo en donde sobresalen evocaciones de arrayán y tomillo.
Un vino que me ha encantado y que califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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