lunes, 29 de diciembre de 2014

Resumen del año, menos palabras y más catas.


Lo que en un comienzo no pasaba de ser un ejercicio personal de compartir en alta voz, soy mejor escritor que orador; mis impresiones, sensaciones y experiencias en torno a los vinos que se me iban presentando delante, en el presente se ha convertido en un lujo, una actividad que por si sola refleja la pasión que siento por el mundo de la vitivinicultura y la gastronomía.
Pasión compartida con mis seguidores y lectores habituales, a los que no sólo valoro por concederme su confianza, sino por la responsabilidad que he contraído con ellos; y con quienes buscan en las páginas de mi blog una especie de faro, una guía que seguir a la hora de elegir los vinos que adquirir para las navidades, los cumpleaños familiares, ó para el día a día, que en la rutina también tienen espacio el vino, el aceite de oliva virgen, la cerveza, el queso ó tantos y tantos productos que me llegan a mi oficina de cata al objeto de mi cata, degustación y posterior publicación en este espacio.
Suele ser norma de quienes catamos y escribimos hacer un resumen del año, cuando este está a punto de terminar, y en el presente artículo, esa es, que no otra; mi pretensión.
Huiré de comentarios políticos y económicos, que en ese campo hay en el presente demasiados intereses contrapuestos, demasiadas borrascas, y por desgracia demasiados desconsuelos. Cuando afirmo a veces que la cultura vitivinícola y gastronómica me sirve en más de una ocasión de válvula de escape, no lo digo en clave Días de Vino y Rosas, como si el personaje de Joe Clay, genialmente interpretado por Jack Lemmon, me hubiera invadido. Con los años y con este ejercicio continuado y regular de cata y publicación, me he convertido en una amante de los minimalismos, nada me colma tanto en satisfacción personal como una copa de vino y una tapa de escolta. La abundancia me aburre, los pequeños tesoros me enamoran. Lo mismo me ocurre con los gestos, con las actitudes de la gente que recorre los senderos de estas fascinantes culturas. Los que usan su grandilocuencia para vender, los que hacen de sus productos un oscuro objeto de deseo, me aburren mil veces mil. La accesibilidad al público, la amabilidad; contrasta con aquellos que siguen pretendiendo de un modo hostil y a veces hasta agresivo que inventaron el vino. Siempre defendí la huída de esos personajes, no mayoritarios a Dios gracias; que dicen saber un montón de vino y alimentación, que se declaran jueces en el juzgado del gusto, como si este fuera objetivo. Esos mismos que critican con malas artes, a veces hasta con insultos, el trabajo y el esfuerzo profesional del prójimo. Me cansa leer artículos de grotescas firmas que hacen de la crítica un rebuzno y de la divulgación un interés prostituido. Me agota comprobar como algunos consejos de administración de bodegas y empresas de alimentación no comprenden el valor de la divulgación, de compartir con el público criterios de opinión sobre sus productos. Me causa grima tener que explicar una y otra vez que mi labor es la divulgación, el auxilio a la actividad comercial de cualquier bodega y empresa alimentaria desde un plano desinteresado y buscando siempre mediante el respeto pleno los cauces de la información, de la cercanía al consumidor.
Tras estas anotaciones negativas, voy con lo positivo. En el año 2014 he logrado aumentar las visitas al blog, contando en la actualidad con una media de más de 45.000 lecturas mensuales, con especial incidencia en Estados Unidos, España, Chile, Alemania, Francia, Italia, Eslovaquia, Serbia, Rusia y Méjico. También tengo presencia en mercados de relevancia como el británico y el chino, lo cuál me llena de orgullo y responsabilidad. Desde que comencé con este blog escribo una, dos y hasta tres entradas diarias, sin una sola ausencia, lo que probablemente me convierte en uno de los más fieles cronistas de cuantos existen en España y posiblemente en el resto del mundo. No me echo flores, simplemente doy fe de un hecho objetivo. Gente hay que me interpela en el sentido de como soy capaz de llevar este ritmo de cata, y creánme no es sencillo. Mi labor ya no es una afición al uso, es un trabajo. Y lo es porque catar más de dos mil vinos al año y escribir de ellos, aparte de los aceites, los quesos, las cervezas artesanales y todos los productos que me envían de modo desinteresado, no es baladí.
Me encanta mi trabajo, soy asesor fiscal; y me encanta también esta labor que vengo realizando y que, como es lógico; es criticable por algunos, sabía que llegarían las quejas y no me importan ya que en la mayor parte de los casos responden, lo tengo contrastado; a intereses de oscura procedencia; y aplaudida por otros.
Otra de las frases que más llegan a mis oidos es la de "con tantas catas, tienes que saber un montón de vino", y les aseguro que mi respuesta no es expresión de falsa modestia. No por catar tantos vinos se sabe de vino, el mundo del vino es un universo de continuado aprendizaje, jamás se sabe lo suficiente como para presumir. Los enólogos, buenos amigos mios; saben de lo que hablo. El aprender de vino debe ser siempre un faro inexcusable cuando se pretende aconsejar, juzgar y escribir sobre esta ó aquella referencia. El vino es un alimento de tanta riqueza histórica y social que no se trata, además; de saber, de dar lecciones magistrales ó de sentar cátedra. El vino, ya lo dije muchas veces, es un amigo de sus amigos, un tesoro que algunos nos vemos en la necesidad de proteger, difundir y amar con la pasión controlada que evite perder la cabeza, pero con el tesón suficiente para evitar sucios ataques a su integridad.
Les aseguro que cada vez que descorcho una botella, sigo aprendiendo. Cada vez que visito una bodega, ensancho mis conocimientos, puede que modestos, pero reales.
Esa es mi intención, transmitir que tras el vino se esconden agricultores, viticultores, agrónomos, bodegueros y enólogos, chóferes de camiones refrigerados, amables relaciones públicas, azafatas de ferias de cata, administrativos, gerentes y contables, toneleros, guardas forestales, operarios de depósitos y salas de barricas, y por supuesto catadores, sumelieres, escritores y periodistas.
Que el vino mueve por ilusión, no sólo por intereses económicos. Y cuando este mercantilismo es el único motor del vino, algo falla, algo chirría.
Pido al 2015 una mayor efectividad por parte de los consejos reguladores, mayor implicación con medidas que no sólo apoyen los intereses comerciales, sino también a los minifundios, a los vitivinicultores de terroir, a los que a veces se sienten ninguneados e incluso despreciados.
Pido al 2015 que la gente cada vez sea más exigente con los vinos, aceites, quesos, cervezas y conservas que adquiere y consume, mirando ese más allá de la botella ó el tarro, y valorando en su justa medida el trabajo, las inversiones y los métodos de elaboración de cada elaborador.
Pido en fin, que la cultura vitivinícola y gastronómica llegue a todo el mundo en su dimensión real.
En fin, con semejantes cifras de visitas al blog, con tantas muestras recibidas y con tanto aprecio como el que me demuestran algunos enólogos, algunos bodegueros y algunos consumidores finales, veo lógico seguir profundizando en este mundo. Y lo haré siguiendo la senda marcada, que considero honesta, desinteresada y llena de limpieza.
Mi resumen del 2014 es en esta actividad muy positivo, tanto en aprendizaje personal, como en el nivel de aceptación de mis impresiones diarias por los que me leen y siguen con cierto interés.
Acabado ya el 2014, les adelanto que en este 2015 buscaré nuevas vías de divulgación, manteniendo como oro en paño la presente, pero ampliando mi actividad con renovadas ideas y proyectos que les iré anunciando sobre la marcha.
No puedo acabar sin enviar a todos mis lectores, seguidores en las redes sociales, online y outline; así como a todos mis colaboradores, bodegas y empresas de alimentación; mis mejores deseos de salud y prosperidad para el año que comienza. Que ustedes sean felices y recuerden que el vino es más que un alimento, es ante todo un gran amigo, en mi caso tal vez el mejor de todos.
Muy dichoso nuevo año para todos y espero seguir contando con ustedes en este espacio de divulgación que ya lo saben, es también su casa.

2 comentarios:

  1. Sencillamente genial.
    Desde Juncal Alimentación te deseamos un feliz año 2015 y que sigas tan fino como hasta ahora.
    Ojalá se cumplan todos tus deseos porque eso significará que algo ha cambiado.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por vuestras palabras e idénticos deseos para el año que comienza ...un abrazo

    ResponderEliminar