miércoles, 31 de diciembre de 2014

Gastronomía : Flan de Pan La Despensa del Tirón y Jugo de Frambuesa Pazo de Vilane.






Da gusto, creánme; trabajar con elaboradores como los que hoy ocupan el protagonismo de esta entrada del blog. No es que haga distingos, pero cuando la calidad alumbra el plato, en este caso el postre, y tras esa calidad se encuentra gente esforzada, que hacen de su trabajo una pasión, el gusto por divulgar cobra una luz especial. No es cuestión de romanticismo alocado, sino simple cuestión de sabor, de texturas, de sensaciones y experiencias, que a fin de cuentas son los valores que más busca el consumidor cuando pretende autocomplacerse y satisfacer el gusto de su familia y amigos.
Tanto Pazo de Vilane, de una de cuyas mermeladas ya escribí en este blog en el pasado, como La Despensa del Tirón, elaborador nuevo en este espacio divulgador de la cultura gastronómica, poseen el don del buen hacer.
He armonizado un soberbio flan de pan de esta despensa de la Riojilla burgalesa con un jugo, fresco y muy frutal; de Pazo de Vilane, pareja inagotable en buenas impresiones, un magistral elogio contra la atonía, sabrosas huellas que van floreciendo en la boca a medida que esta unidad culinaria puntual se desliza orgullosa y llena de embocadura.
Del jugo de frambuesa de Pazo de Vilane y sus frutos del bosque puedo afirmar que es una apreciable maceración de la fruta recolectada, tras de la que se esconden horas de estudio, con los consejos de expertos profesionales del sector involucrados en una receta que obtiene un resultado sabroso, goloso y meloso, pero también con una fluidez que la hace susceptible de aplicación para cocktail y otros bebedizos. He catado este jugo en vaso y en él hay sensaciones de néctar de fruta, de eso que los griegos antiguos denominaban ambrosía, enteógeno no psicotrópico, antes bien golmajero.
Añado que durante su proceso de elaboración y envasado, la fruta no supera los cien grados, lo cual confiere al jugo en cuestión, una condición llena de sutileza no exenta de intensidad.
Del flan de pan de La Despensa del Tirón, afirmo que demuestra ese perfil artesanal del que presume, procedente de una zona de España en donde la panadería y el dulce son arte, con esa seña de rusticidad que trae evocaciones de tradición, de historia de los pueblos castellanos en donde en torno al horno se agrupaban los gustos familiares, con el calor contra el frío invernal y los aromas panificadores revolviendo nuestros sentidos.
Es un flan elaborado con ingredientes y métodos naturales, apetitoso, con la trémula legendaria arquitectura del flan, pero con una esbelta cremosidad que le da un porte en boca digno de aplauso.
¿Hay mejor unidad culinaria que la de la fruta fresca expresada con sutileza e intensidad y la gallarda nota de huevos, pan, leche y azúcar, que los antiguos romanos denominaron tyropatina?
Evocaciones de aldea, matrimonio rural, que alza sobre el plato un postre que sinceramente encandila al más frío de los mortales.
Si logran dar rienda suelta a esta conjugación del verbo gozar, serán felices durante el tiempo que tarden en darle cumplida réplica. Y como siempre...ya me dirán.
Ambos productos, más que muy recomendables.

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