sábado, 13 de diciembre de 2014

Gastronomía : Chuletillas Lechazo Castilla y León IGP.








Mi agradecimiento cordial a los responsables de Cárnicas Damma, empresa localizada en Palencia, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura gastronómica y vitivinícola. Su envío de una amplia y suculenta representación de los productos que distribuye, me facilita hablar con propiedad de profesionalidad y sobre todo, indudable calidad.
De hecho, he tenido una pequeña distorsión cromática personal, ya que como bien afirma el gerente de esta empresa carníca, las fotos de estas magníficas chuletillas, antes de su elaboración, en crudo; tal vez no hagan toda la justicia que debieran a su estupenda presencia original de carne blanca.
Tema de luz, amigo mío. No obstante, queda dicho para evitar que, tal vez; alguno de mis habituales seguidores pueda hacer juicios de valor incorrectos. En efecto, la carne de lechazo de la Indicación Geográfica Protegida Castilla y León goza de una estética tirando más a inmaculada que a sanguina.
Esta Indicación, creada en el año 1997, aglutina a más de cuatrocientas cincuenta explotaciones, siendo una de las prioritarias exigencias que la edad del sacrificio sea hasta treinta y cinco días y el peso vivo del animal de nueve a doce kilos.
Se extiende por las comarcas cerealistas de esta comunidad autónoma del Norte de España y las razas contempladas son la churra, la castellana y la ojalada.
Sabrosa carne, ventura culinaria que pude acompañar con más de una copa de vino de diferentes bodegas, por lo que en esta entrada he preferido versar sólo sobre el producto de Cárnicas Damma.
Gastronomía tradicional española que acompañada con unas emocionantes patatas asadas de Santo Domingo de la Calzada ofrece una especial liturgia, un fondo en donde textura y sabor se unen en pos del éxito pleno. Agnus Dei epistolar que en forma de chuletillas emociona el paladar más novicio, que sirve como recurso adulto para infantiles apetitos, que portando el estandarte óseo se enarbola como gentil y sabrosa bandera al viento, para gozo y disfrute de nuestros paladares.
Una carne suave, fresca y jugosa, matizada con los puntos equilibrados de sabor que un lechazo garantiza, tapizada debidamente por el calor de su preparación, noble en el fondo y pantagruélica en las formas.
Sentarse a la mesa delante de un buen repertorio de estas piezas es un rito, una ancestral pasión que tiene perfil legendario, iconográfico en la culinaria del Norte de España, con memorias de vendimias y sarmientos, con un simple horno de leña ó en el de la cocina de casa, uno de esos eventos que yo suelo calificar como experiencia religiosa, repleta de evocaciones, de recuerdos que se pierden en nuestra infancia.
Las chuletillas de lechazo de Cárnicas Damma, con el sello de la IGP Castilla y León, son con franqueza un producto más que muy recomendable.
www.damma.es/7-lechazo-churro



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