viernes, 19 de diciembre de 2014

Château Ksara Le Prieuré 2011.





Mi gratitud a los responsables de esta histórica bodega libanesa por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de algunas de sus referencias. Château Ksara tiene su origen en el año 1857, cuando los miembros de una comunidad cristiana del Valle de Bekaa deciden comenzar a elaborar vino, siendo de ese modo la primera bodega en la historia del Líbano. La amplitud de las etiquetas que Château Ksara defiende en el mercado y la tradición internacional de los ciudadanos libaneses, hacen que los vinos de este dominio tengan una buena presencia en muchos lugares del mundo, pudiendo gozar de vinos blancos, tintos, rosados, fortificados, cognac e incluso la bebida nacional libanesa, el Arak, un destilado con perfil anisado.
En lo que se refiere a este Le Prieuré en edición de añada 2011 se trata de una conjunción varietal de carignan, cabernet sauvignon, cinsault y mourvèdre, con vinficado por separado de cada tipo de uva, e incluyendo maloláctica, procurando en el caso de la cabernet un mayor periodo de contacto con las pieles para obtener de ella un mejor registro de concentración.
Es un vino que aparece en copa parada con una cromática apicotada, dibujando algunos reflejos púrpura. Tiene una primera aproximación olfativa algo cerrada, con guiños ahumados, aunque a medida que dejamos que el vino se oxigene, la fruta va ganando confianza.
Fruta roja madura, suave apunte de confitura, algunos pétalos florales, enviando a continuación recuerdos balsámicos que sirven de fondo a la fragancia.
Entrada en boca que despliega una traza media alta de acidez, frescura contenida que va estirando sus dimensiones, taninos golosos y pulidos, deja una pestaña de calidez en su alcance del paladar, pero en cualquier caso es un vino equilibrado.
Buena persistencia, con melodía de fruta en la retronasal, evidencias de buena fruta cuyas sensaciones cubren boca y paladar, hay memoria de ciruelas, cerezas, con algún guiño de endrinas, tono medio floral, ampliando los descritores balsámicos en el final de su cata, evocaciones de regaliz y epílogo con una nota tímida de sugerente amargor.
Tiene buena pegada en el último instante de la cata.
Lo califico en esta añada 2011 entre recomendable y muy recomendable.

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