domingo, 14 de diciembre de 2014

Champagne Louis Roederer Brut Premier.






Mi gratitud a los responsables de esta legendaria bodega francesa por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando en el envío de varias muestras de sus principales referencias la empresa distribuidora catalana Primeras Marcas. Desde el año 1776, iniciada con el nombre comercial Dubois Père & Fils, fue en 1833 cuando Louis Roederer toma el testigo de su tío y aporta su nombre, el mismo que nos ha llegado hasta el presente, con la gloria propia de un champaña cuya mayor virtud reside en la regularidad de sus elaboraciones, siempre sujetas a una condición y un personalidad propia, dignas de admiración.
Con doscientas catorce hectáreas de viñedo en propiedad, este dominio champanero con sede en Reims nos presenta hoy este Brut Premier, referencia que supone entre un setenta y un ochenta por ciento de su producción total.
Elaborado con una conjunción varietal de pinot noir, en un cincuenta y seis por ciento, chardonnay, treinta y cuatro porcentual, y pinot meunier, el diez por ciento restante, supone una fusión de cuatro vinos de diferentes cosechas, siendo entre un ocho y un veinticinco por ciento, vinos de reserva.
Criado durante un periodo de tres años sobre sus propios sedimentos, con un periodo adicional de seis meses tras el degüelle, buscando de ese modo realzar y asentar la personalidad propia de los vinos de reserva.
En copa parada amanece con una cromática amarillo pajiza con algunas insinuaciones doradas, burbuja que se despliega en estética fina con buen rosario y regularidad, aporta en nariz sensaciones de manzana verde, algunos muy suaves ahumados que terminan por desaparecer, iniciando recuerdos de fina pastelería, punto de cremosidad y mantequilla, aportando memoria de flores blancas y un fondo ligeramente acompotado, del que también sobresalen unos tímidos guiños tostados y especiados. Esgrime un buen potencial de complejidad en su fragancia, y en su eje de perfume hay una guía cítrica que se convierte en el corazón del champaña.
Boca con arranque de personalidad frutal, frescura bien desplegada gracias a un firme aporte de acidez, siempre nivelada y longitudinal, avanzando con una gloriosa nota de cremosidad, envolvente y con una textura untuosa. Muy buena seña de persistencia, el paladar se deja acariciar por fruta y frescura. La proporción de vinos de reserva se nota con creces, le dan un sello inconfundible de personalidad. Retronasal que abunda en fruta blanca, algún gesto de ciruelas claudia y limón, con tibios recuerdos de vainilla y mantequilla, meciendo su intensidad con evocaciones certeras de flores blancas y anudando en su fondo una nota tostada, de melosidad y frutos secos, almendra.
Un champaña que supone, a mi entender; una garantía de éxito, apto para cualquier perfil de consumidor. Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.


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