sábado, 13 de diciembre de 2014

Cantina Puianello Lambrusco Grasparossa Secco Contrada Monticelli




Mi gratitud a los responsables de esta bodega italiana por su desinteresado envío de muestras, al objeto de mi cata y análisis personal. Cantina Puianello tiene su origen en el año 1938 con cinco fundadores documentados al efecto, que poco tiempo despues tuvieron el apoyo de otras familias de la zona que decidieron sumarse al proyecto.
Dentro de la colección de referencias que me han sido entregadas, comienzo con este monovarietal de Lambrusco Grasparossa, un vino frizzante de tinta cromática, que en su elaboración, tras la vendimia manual y ya en bodega; cuenta con un primario proceso de maceración que se extiende durante un periodo de entre cuarenta y ocho y setenta y dos horas, más tiempo que el habitual que en otro lambrusco de, tal vez menor empaque tánico.
La segunda fermentación tiene lugar mediante el método Charmat, teniendo en su análisis final un componente de azúcar de ocho gramos y medio por litro.
No soy yo muy aficionado a los vinos tintos espumosos, puede que por falta de costumbre,  pero con el respeto que siempre preside mi labor, pieza básica no ya de cortesía, sino de valoración de un trabajo, de un esfuerzo, y sobre todo de la cultura vitivinícola, debo decir que este frizzante me ha parecido correcto, con un punto carbónico bien integrado, tal vez un peldaño más arriba del límite de dulzor que se le puede pedir a un espumante que se presenta en sociedad con el apelativo secco.
Tiene un dibujo que en copa parada aparece presidido por una cromática picota, con algunos reflejos violáceos, burbuja fina no punzante. Nariz que por momentos, y por hacer una de esas odiosas comparaciones que tan poco me gustan; recuerda a un zumo de garnacha riojana, con recuerdos de caramelos rojos y morados, hay cerezas y frambuesas en las evocaciones, pero también un punto de flores violetas. Asoma la golmajería como carta aromática de presentación.
Boca que comienza con golosas sensaciones, traza media baja de acidez, con tonos más dulces que refrescantes, armando un punto de tanicidad marcado aunque divertido. Textura densa, con la retronasal enviando retornos de fruta roja madura, algunas señas de confitura, y una recurrente evocación floral.
Lo dicho, no es mi espumoso ideal, pero lo veo correcto.
Lo califico como recomendable.

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