lunes, 8 de diciembre de 2014

Can Bas Domini Vinicola La Creu 2013.



Gracias sinceras a los responsables de Can Bas Domini Vinicola por su desinteresado envío de varias muestras de sus principales referencias. Es un placer contribuir a la divulgación de los vinos de un dominio cuyo origen se remonta a la Edad Media, si bien el apelativo de la actual bodega está basado en el siglo XVII.  La Creu, cruz en catalán; bautiza este vino blanco, pero también sirve de imagotipo a esta bodega, perteneciente a la familia Pere Ventura, y representa una cruz griega que encuadrada en una figura romboidal, se puede hallar en el campanario de espadaña de Sant Joan Salerm, templo románico localizado en la propiedad y que como muestran orgullosos sus propietarios ha sido mudo testigo de la evolución histórica de este rincón del Penedés.
Coupage de las varietales sauvignon blanc y xarel.lo La Creu en edición de añada 2013 responde a parámetros de agricultura ecológica, mediando vendimia manual, con selección en mesa y despalillado cuando el fruto llega a bodega, suave prensado y fermentación alcohólica de ambas varietales por separado. Una parte de ambas fermenta en barricas de madera de roble francés, la otra en depósitos de acero inoxidable. Uso de levaduras autóctonas.
En copa parada muestra una cromática amarillo pálido intensa y brillante con algunos reflejos dorados y verdosos, esgrimiendo en su aproximación olfativa recuerdos de fruta cítrica y tropical, hay retornos de fragancia que dibujan pomelo, piña y melocotón de viña, con suaves notas florales y alguna esencia balsámica, completada con algunos atisbos lácticos de menor medida.
La boca expresa suavidad desde el inicio, con un paso que abunda en golosas sensaciones de fruta, con una traza de acidez longitudinal que despliega acordes de frescura y que desemboca en una textura untuosa, provocando la salivación. Equilibrado y amable, tiene una buena seña de persistencia, magnificando en la vía retronasal las evocaciones de frutos cítricos y tropicales, con apuntes balsámicos que recrean resinas y un punto anisado breve, con guiño de hinojo y un final en donde un fino tono de amargor contrasta con la presencia golosa de la fruta, y prolonga las sensaciones del vino.
Un buen vino blanco del Penedés que califico en esta añada 2013 como muy recomendable.

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