martes, 9 de diciembre de 2014

Bodegas Torremaciel GR 1129 Graciano Reserva 2008.



Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega calagurritana por su desinteresada entrega en mano de varias muestras de sus principales referencias, siendo esta correspondiente al monovarietal de la casta graciano, tinto reserva, en edición de añada 2008, la que ocupa hoy el protagonismo en el blog. Comentaba hace poco con uno de los responsables de esta bodega, Carlos Ribeiro; mi apuesta personal por la varietal graciano, comprendiendo el esfuerzo que supone lanzar al mercado un monovarietal de esta uva, tan compleja en sus labores de viticultura. Hay que ser riojano y tener un leve matiz de osadía para hacerlo, sobre todo porque los vinos de graciano tienen pocos seguidores, algunos por simple desconocimiento, otros porque suelen ser vinos que requieren de tiempo de guarda responsable para dar todo lo que pueden y se les presume.
Descorchar botellas de graciano suele ser sinónimo, en la mayoría de los casos, de un anunciado infanticidio.
Este GR 1129 de Bodegas Torremaciel no se elabora en cada cosecha, sino solamente cuando las condiciones de la vendimia y el fruto obtenido son oportunas, teniendo en cuenta siempre criterios de campo y enología.
Se acomente una primera maceración del fruto, con una posterior fermentación alcohólica, y una segunda maceración previa al comienzo de la crianza, la cual tiene lugar durante un periodo de treinta y seis meses en barricas de roble francés y americano.
Doce meses de afinado, tras su embotellado, antes de ser presentado al consumidor.
En copa parada refleja una cromática apicotada de buena intensidad, con algunos reflejos grana y púrpura, deslizando en nariz sensaciones que dibujan en nuestra mente recuerdos de fruta roja madura en sazón, al principio compartiendo protagonismo con evocadores tonos especiados y lácticos, con un fondo perimetral de fragancia tostada y algunas señas de resinas, que además se complementan con memorias de escenarios boscosos.
La boca muestra en primera entrada un predecible punto de juventud, no me gusta el término verdor que utilizan algunos compañeros catadores para definir a los vinos cuando aún son impúberes ya que puede ser malinterpretado; la graciano se muestra libre de descriptores procedentes de la madera continente, con una sugerente progresión de grasa condición, media fluidez, buena intución en cuanto a la maceración y la extracción frutal, taninos marcados, algo fundentes, con un guiño de astringencia que a buen seguro terminará por desaparecer con el paso del tiempo, tras un ejercicio aplicado de guarda responsable en botella.
Tiene pegada y llegada, y en su retronasal apareja una buena evocación de cerezas y endrinas, con un segundo plano en el que aparecen retornos silvestres y balsámicos, ¿alguien usó en cierta ocasión el descriptor ajax pino en una de sus fichas personales de cata?; afianzando cierta condición silvestre en su parte final.
Una añada que irá creciendo en botella, y que de momento y en espera de ese paso del tiempo, califico entre recomendable y muy recomendable. Creo que en año y medio más de guarda responsable, el vino comenzará a magnificar sus dimensiones reales. Volveré a catarlo entonces, y ya les contaré...



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