martes, 2 de diciembre de 2014

Bodegas Laus Flor de Chardonnay 2013.




Tercera de las muestras enviadas por estas bodegas del Somontano aragonés al objeto de mi cata y análisis personal. Tras el Flor de Gewurztraminer y el Flor de Merlot rosado, ambos en edición de añada 2013, hoy le toca el turno al monovarietal de la casta chardonnay, de idéntica cosecha, un vino que se elabora con frutos procedentes de los viñedos en propiedad del dominio, enclavados en Barbastro y Cregenzán, los cuales al llegar a bodega, tras la vendimia; se someten a una primera maceración en frío.
Extracción del mosto flor, y desfangado estático en atmósfera inerte, posterior fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable y una parte en barricas de madera de roble francés. Ensamblaje final, dando luz a un vino blanco que en copa parada muestra un color amarillo pálido, con algunos reflejos acerados y otros verdosos, dejando en nariz recuerdos de fruta cítrica y blanca, con suaves notas especiadas dulces y un punto entre ahumado y tostado, finalizando con mínimas evocaciones de fragancia balsámica.
La boca arranca con la fruta inmensa, buen balance entre golosas notas y una acidez viva y equilibrada, esta aporta buenas señas de frescura en el avance, con algunos atisbos de cremosidad, untuosa textura.
Me gusta la personalidad que aporta la madera, con una llegada plena de matices, y una retronasal que abunda en manzana verde y pera de agua, piña y limón, fundando memorias de mousse y crema, y significando hacia el final el punto balsámico, que se fundamenta en un guiño longitudinal y final, cuyo amargor, débil; prolonga las sensaciones de cata.
Una buena añada de este chardonnay, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable. La madera matiza y aporta, pero no consume la fruta.

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