viernes, 12 de diciembre de 2014

Bodegas Castillo de Sajazarra Reserva 2008 / Segunda cata.





Siempre es bueno recuperar algunos vinos para ver como van evolucionando con el paso del tiempo en botella. Mi gratitud por ello a Jabier Marquínez, enólogo de la bodega Castillo de Sajazarra, quien durante una visita de trabajo quiso compartir conmigo las sensaciones que aportan algunos de sus hijos vitivinícolas, entre ellos este Reserva en edición de añada 2008, Castillo de Sajazarra, que ya caté y degusté durante una puesta en común con cata y comida de armonía, celebrada tiempo atrás en la Universidad del País Vasco de Leioa, a la que acudimos juntos.
De aquel evento hay una crónica en este blog que data del diecisiete de febrero de este año que está ya próximo a finalizar. http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2014/02/vino-y-gastronomia-armonia-castillo-de.html
Algo ha llovido desde entonces, y de aquella armonía de este mismo vino en idéntica añada con una suculenta carrillera de ternera con crema de ajo y rulo de queso de cabra, elaboración de la chef Zuriñe García, Andra Mari de Galdácano; pasamos en el presente a la cata individual de este vino tinto de Rioja, en donde la varietal tempranillo se muestra plena, fresca, jugosa, con un buen equilibrio entre ella y la madera que le sirvió de continente durante su proceso de maduración, roble francés y americano por veinticuatro meses.
Estampa estética intensa en copa parada, exhibiendo una cromática dominada por tonos apicotados, reflejos púrpura e insinuaciones grana. Sensaciones aromáticas que hablan de fruta roja madura, viveza e influyentes detalles de sazón, con una buena carga balsámica en segunda instancia, menos lácticos que en el pasado, con señas especiadas dulces también menores, y el mismo descriptor final que escenifica hojas de tabaco y que redondea la fragancia.
En una segunda aproximación olfativa la fruta se muestra incluso más puntera, con una vitalidad digna de aplauso, emotiva. Siempre predominante.
La boca se inicia con fortaleza, un arranque jugoso y bien perfilado, goloso comienzo que avanza con una traza de acidez longitudinal que aporta buenas dosis de frescura. Taninos golosos y finos, aunque marcados, con un buen juego de envolvencia. Muy equilibrado. Decía en mi cata anterior que al vino le faltaba un tiempo más de guarda responsable en botella, considero que ha llegado ya a su buen instante de gloria personal, es más lo seleccionaría a título personal como uno de mis vinos para las comidas y cenas de esta ya próxima Navidad.
Buena y franca seña varietal de persistencia, la retronasal marca con más intensidad que la vía olfativa los recuerdos de segunda instancia, volcando su fuerza en ciruelas rojas y cerezas, contrastadas con elegancia con un punto suave de sazonado y confitura, y alargando sus guiños descriptivos con evocaciones de tostados, especiados dulces, alguna débil insinuación de ebanistería, esta muy en segundo plano de escena; y finalizando con balsámicos, hoja de tabaco y una gentil salinidad.
Un vino de Rioja apacible aunque intenso, jugoso pero equilibrado, ducha de fruta y reverberaciones gustativas que prolongan su expresión y que lo convierten en uno de esos vinos que, a mi juicio, suponen un valor seguro, de cara a las fechas familiares que están al caer.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable, subiendo de este modo mi primer juicio de valor sobre él, que data del mes de febrero pasado y cuyo enlace he incluído al comienzo de esta entrada.

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