sábado, 13 de diciembre de 2014

Bodegas Castillo de Sajazarra Elvi Wines In Vita 2013.





Segundo de los vinos que tras pertinente cata en compañía de Jabier Marquínez, enólogo de Bodegas Castillo de Sajazarra, pude apreciar en su justa medida durante mi reciente visita a este dominio vitivinícola localizado en el municipio de la Rioja Alta en el que confluyen los ríos Aguanal y Ea, y en donde el castillo que antaño perteneció a los Condes de Nieva se alza orgulloso, hoy en día propiedad de Alfonso Líbano Daurella, también máxima autoridad de la bodega.
El In Vita tiene en este blog un precedente de cata que data del cuatro de noviembre de 2013, en aquel caso correspondiente a la añada 2012. http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/11/bodegas-castillo-de-sajazarra-elvi.html
Como me comenta Jabier, debido a las inclemencias meteorológicas, en la añada 2013 se tuvo que cambiar la proporción varietal de este vino blanco kosher, pasando la sauvignon blanc a comandar la base mayoritaria, ya que su compañera habitual en el In Vita, la pansa blanca, sufrió de lo lindo debido a frecuentes tormentas de pedrisco acaecidas en la aldea de Bell-Lloc. Esa disminución del fruto de pansa en buen estado de forma,  motivó que el buen criterio de Marquínez apuntará a dar a la sauvignon mayor protagonismo.
Vendimia manual y mesa de selección aplicada cuando la fruta llega a bodega, maceración con nieve carbónica durante un periodo de seis horas y prensado neumático, con posterior fermentación alcohólica durante algo menos de veinte días y permanencía sobre propias lías por un periodo de seis meses.
Revisadas mis notas de catas de la añada inmediatamente anterior, contemplo con la euforia digna de un aprendiz, que en efecto se nota en alguna medida el vuelco varietal en el vino de esta cosecha 2013 en favor de la puinechou.
Respecto a la añada 2012 el vino se muestra algo más fluído, con un escalón más arriba en cuanto a su aromática, esbozando en copa parada un color amarillo pajizo y brillante, con algunos reflejos acerados y verdosos, destacando en su fragancia recuerdos de fruta cítrica y tropical, con algunas señas de piña, lichis y mango, surcos florales certeros que rodean las memorias frutales, algunos puntos de pasto recién segado, estos en menor intensidad.
Boca fresca, con la fruta que aparece con personalidad, tiene buena traza de acidez, seña de prolongación y mayor fluídez en el avance que la añada anterior, tal vez debido al menor componente de pansa blanca, aunque en el efecto final resulta untuoso y envolvente.
La retronasal dibuja evocaciones de pomelo, con buen repertorio, similar al manifestado en nariz; de frutos tropicales, algunas flores, débil punto de hinojo y ausencia absoluta durante toda la cata de un descriptor varietal procedente de la sauvignon, que sí capté en aquel vino de la cosecha 2012, el espárrago blanco.
Finaliza con una centella suave de pasto en siega, que junto a un fino punto de amargor final, redondea su prolongación final.
Una añada, la 2013, que en este In Vita me ha resultado ligeramente diferente, aunque no inferior; a la correspondiente al 2012. Es un vino, en todo caso sugerente, amable y fresco, con menor untuosidad y densidad que la añada anterior, pero pleno en cuanto a condición aromática y en esa prolongación que siempre exijo en los vinos blancos, y que alcanza hasta el punto final y más allá.
La califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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