miércoles, 10 de diciembre de 2014

Bodega González Byass Leonor Palo Cortado 12 años.





Mi agradecimiento a los responsables de esta legendaria bodega jerezana, por su desinteresado envío de esta muestra de uno de sus tesoros, el vino Palo Cortado 12 años Leonor, que tras su pertinente cata ocupa hoy el protagonismo en este blog divulgador de la cultura vitivinícola.
La elegancia de la palomino en algunas de las bodegas de Jerez de la Frontera no es sólo un recurso calificativo, es ante todo parte de nuestra historia, de soleras y mostos flor, de colores ambarinos y frutos secos plenos en cuanto a complejidades descriptivas, de la bendita unión entre vino y literatura que hasta el admirado Emile Peynaud defendió sin tapujos, pese a la inquina de quienes pretenden que más que buen maridaje entre ambos, sólo existe un interés por el esnobismo ó la más simple y vulgar tontería. Catar y escribir sobre algunos vinos del Marco de Jerez, creánme; es un lujo, un placer que compite por igual con otras inmortales e históricas denominaciones.
Leonor de González Byass es, y permítame Mara Funes que use uno de sus más brillantes y admirados calificativos referente a un vino, una combinación perfecta entre la crianza biológica y la oxidativa, nariz brutal y boca delicada.
Esta frase de Mara, describiendo sus sensaciones sobre el vino que ocupa el espacio de esta entrada del blog, define, puede que con simpleza pero también con efectividad, lo que Leonor da de sí, que desde luego es mucho.
Con la personalidad del fruto vendimiado en los pagos Carrascal y Macharnudo, se elabora este palo cortado, con doce años de divina ancianidad, soleras y criaderas mediando en su vinificado, con un esplendor que detalla en copa parada una cromática ambarina brillante, suaves reflejos de oro viejo, afirmando en su aproximación olfativa recuerdos de pastelería tostada, avellanas, naranja amarga, alguna insinuación especiada y ebanistería fina. En segundos acercamientos añade un flujo de esencias salinas y terrosas que complementa su intensidad alta en cuanto a fragancia.
Boca orgullosa, suave en su avance, afinando la elegancia de Leonor que se muestra llena de zalamería, recorriendo boca y paladar, alineando avellanas, un punto de almendra tostada como en versión de galleta, y un guiño que parece alabar la vainilla.
Prolongado con exaltación de la noble oxidación jerezana, con la retronasal, ya medio definida; que incorpora al final una estampa que incluye algunas notas de higos, de fruta navideña, y de fina y sugerente salinidad, junto con una pizca amarga, esta mucho menos pronunciada, aunque ayude a alargar las sensaciones de cata.
Un tesoro de González Byass y de la cultura vitivinícola de Jerez, que califico como más que muy recomendable. Necesario.



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