jueves, 18 de diciembre de 2014

Bodega Barón de Ley Tres Viñas Blanco Reserva 2009.



Mi gratitud a los responsables de esta bodega, acogida a la denominación de origen Rioja, por su desinteresada aportación a mi cata y análisis de varias muestras de sus referencias.
Doce meses de maduración en barricas de madera de roble americano contemplan este vino blanco reserva en edición de añada 2009, que está elaborado en base a una fusión varietal de viura, al setenta por ciento, malvasía en un quince porcentual, y garnacha blanca, en el quince por ciento restante.
Debo afirmar que no es un vino de mi estilo, con sinceridad lo he visto un tanto evolucionado en cuanto a cromática, ya que el hecho simple de estar delante de un blanco reserva y de una añada 2009 no tiene necesariamente que ser sinónimo estético de tanta evolución en cuanto al color que imprime en copa parada. Quien escribe esto lleva catando vinos blancos reserva y sin este apelativo en la etiqueta, de idéntica condición en cuanto a elaboración, unos cuantos años, y puedo asegurar que ese color amarillo dorado intenso, con semejanzas al oro viejo, incluso algunos retazos ambarinos suaves, no es precisamente y menos en una añada 2009, muy habitual.
Aún reconociendo que el color no marca el punto más importante de una cata, sí es cierto, al menos en el caso de quien dirige este blog, que tiene una seña de interés e importancia, pues supone una declaración, no de intenciones pero sí de edad.
Este vino blanco reserva catado a ciegas por cualquier catador, entre los que me incluyo, nunca daría una visualización franca.
Dicho esto con respeto, la nariz ofrece sensaciones en las que a mi juicio predomina la madera en la primera aproximación, tonos ahumados, especiados, tostados y de frutos secos, por este orden.
A medida que se agita la copa, se va abriendo el paragüas de la fruta blanca, que aparece con perfil almibarado, puntos de melosidad, un tanto excéntrica siempre según mi criterio.
Le hubiese pedido un punto cítrico más elevado en la fragancia, ya que me ha resultado un poco cargado de madera, con las notas procedentes del roble americano apelmazando algo a la vertiente frutal.
La boca tal vez no se corresponde con la personalidad que el vino parece demostrar en cromática y aromática, ya que me ha dejado una sensación demasiado fluída, sin el peso que hubiese creído me iba a aportar. Es como si las dos primeras fases de la cata resbalaran de pronto, cuando tras el arranque en boca, el vino comienza a charlar con el paladar.
Media alta seña de acidez, con una buena repercusión de la frescura que puede exigírsele a un vino blanco, aunque de nuevo y pese a su carácter envolvente en el avance, no elevado pero sí presente; no tiene pretensiones de llegar hasta el final con la misma intensidad que demuestra en la fase olfativa. Hay algo discordante en el Tres Viñas 2009, como si en un loop desafortunado, la pirueta no terminara con la armonía y la posición final que un gimnasta precisa para obtener de jurado las mejores puntuaciones.
He sufrido un desajuste sensitivo entre las tres fases de la cata, puede que basado en mis intuiciones y mis deseos sobre el vino que tenía delante.
La retronasal me atribuye recuerdos de membrillo y ciruelas claudia, notas de melocotón en almíbar, melosidad, especiados dulces y lácticos, pero de nuevo una ausencia cítrica y tal vez floral y balsámica que le hubiese aportado mayor viveza y prolongación.
Lo califico en esta añada 2009 entre decepcionante y aprobado justo, sólo gracias a ese ligero atisbo de frescura, que aunque termina por desaparecer, sí se exhibe con brevedad y timidez en cierto momento de su avance por boca.
Como siempre, la sinceridad por bandera.

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