lunes, 8 de diciembre de 2014

Bodega Albar Lurton Campesino 2012.





Mi cordial agradecimiento a François Lurton por el desinteresado envío de varias muestras de sus principales referencias, en concreto las relativas a sus dominios vitivinícolas españoles, acogidos a las denominaciones de Rueda y Toro.
Perteneciente a una familia bordelesa con un amplio y legendario recorrido histórico en el mundo del vino, François representa la quinta generación y ha logrado dejar su sello y personalidad en cuatro paises diferentes, con diversas condiciones y peculiaridades, Argentina, Francia, Chile y España saben del buen hacer de este hombre de vino, que ni para mi, ni para quienes siguen mi blog a diario, es ya un desconocido. Me reafirmo como fiel seguidor de los frutos de François Lurton, y en entradas precedentes, pueden encontrarse comentarios de cata de algunos de sus vinos, los últimos apreciados durante mi pasada visita a la feria Vinexpo.
Descorcho hoy este Campesino en edición de añada 2012, acogido a la denominación de origen Toro, un vino tinto elaborado de modo monovarietal con la firme credencial de la tinta de Toro, representante del clima continental, acreditando un proceso de prefermentación en frío que dura entre cuatro y cinco jornadas, con maloláctica y maduración de seis meses en barricas de madera de roble francés.
¿Qué quieren que les diga?, en cuanto el corcho sale el vino acredita una buena nota de personalidad, sabroso en el aroma, al comienzo un tanto abundante en notas de madera, las cuales van integrándose en el conjunto, con un vuelco de la fruta roja madura que conquista posiciones, ensalzando recuerdos de fragancia que aportan memoria de cerezas y ciruelas rojas, dejando el guiño equilibrado de especiados dulces, flores rojas y balsámicos en segundo lugar. Cromática apicotada profunda, con reflejos violáceos, exhibiendo en su arranque en boca matices golosos, sabrosos, con la pulpa de fruta marcada, aportando una traza jugosa de acidez, taninos suculentos y pulidos, franca seña de persistencia, intenso aunque suave en su avance. La fruta se muestra predominante, con el punto justo procedente de la madera continente, afianzando una buena balanza. El contraste entre las evocaciones frutales y el fino repertorio balsámico, regaliz; preside la fase retronasal, dejando los recuerdos de vainillas, los tostados y los pétalos de flores rojas en segunda linea escénica.
Es un vino potente y amable, con la tinta de Toro perfilada con buen criterio.
Patente queda, como bien escribió Baudelaire, y como reza en la contraetiqueta de este Campesino 2012; que sé cómo es necesario, en la colina de llamas, penar, sudar y un sol abrasador para engendrar mi vida y darme un alma; más no seré yo ingrato ni malvado.
Mi calificación es entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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