jueves, 20 de noviembre de 2014

Vino y Gastronomía : Germans Jovani Cava Berdié Amor Extra Brut en La Vieja Bodega - Casalarreina (La Rioja).




Varias entradas del blog más atrás versaba sobre una cena en el restaurante La Vieja Bodega del municipio riojano de Casalarreina, y más en concreto sobre un satisfactorio maridaje de un arroz cremoso de pulpo y calamar con velo de azafrán y un vino blanco en edición de añada 2013 de la riojana bodega Solana de Ramírez.
Hoy me atrevo en este espacio de divulgación de la cultura gastronómica con el postre de aquella jornada, un tartita caliente de manzana con helado de vainilla; planteado por Angel Pérez Aguilar y el chef Félix Sarceda como el prototipo de goloso epílogo a una cena caprichosa, llena de encanto y dispares sabores y texturas.
Desde el The Forme of Cury británico, que data de 1390 y que fue elaborado por los cocineros del Rey Ricardo II de Inglaterra, en donde se puede contemplar una de las primeras menciones documentadas de la tradicional tarta de manzana, apodada como tartys in applis, hasta la muy francesa receta incluída por el cocinero del marqués de Uxelles, François Pierre de la Varenne; en su libro Le Cuisinier François (1651) la tarta de manzana ha sido una de las más presenciales golmajerías de todo Occidente, con variantes como la tatin, el strudel alemán, ó el normando pastel de manzanas y el apple pie inglés e irlandés.
En La Vieja Bodega de Casalarreina la tartita caliente de manzana surge a la mesa elegante, disciplinada, con la armonía precisa que le aporta la compañía de la vainilla helada, buen punto de golosidad y sobre todo, jugosa y bien acerada de confitura.
Colofón para una cena, que a mi juicio, puso el broche de oro.
Como armonía vinícola, el equipo de Pérez Aguilar nos dirigió hasta un cava rosé de Germans Jovani, el Berdié Amor, elaborado con una equilibrada conjunción de las varietales macabeo, xarel.lo, parellada y garnacha, que se acredita como reserva, con una crianza de entre quince y veintisiete meses, con vinificado independiente de las diferentes varietales y segunda fermentación en botella.
En copa muestra una cromática rosácea suave con algunos reflejos frambuesa y grosella, estableciendo en nariz sensaciones olfativas que evocan manzana golden, fresas de mata, piel de naranja, magnificando la fragancia en segunda instancia con retornos de levadura, algunos lácticos y especiados, estos menos intensos; y finalizando con un imperante punto de perfume cítrico que redondea sus descriptores.
La boca es sabrosa y fresca desde el arranque, con una traza de acidez bien matizada y prolongada, envolvencia de media seña, con una longitud más que digna.
El carbónico se muestra bien integrado, con la retronasal apreciando una buena cesta de frutas, que contiene frutos rojos del bosque y la mata, manzana y pera de agua, naranja, y enviando en segundo término memorias de flores, especiados y lácticos, y un pellizco suave de levaduras y bollería.
Un cava rosé que ha acompañado con efecto bautismal a la tartita de manzana caliente de La Vieja Bodega, y que gracias a su equilibrio y a su buen golpe de fruta, la presencia de la garnacha en este cava se aprecia y se agradece; logró que en mi caso la primera copa fuera sólo un preámbulo para una segunda y hasta para una tercera.
Lo califico como muy recomendable.
Buena armonía, sin lugar a  dudas.

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