jueves, 6 de noviembre de 2014

Vino y Gastronomía : Bodegas Marqués de Reinosa Reserva 2009 y Crema de Shiitake Restaurante Verona -Autol (La Rioja).





Dentro de mis experiencias personales en este fascinante mundo de la cultura vitivinícola y gastronómica figurará siempre con letras de oro la puesta en común de mis sensaciones al respecto de una armonía entre setas y vino, que puso colofón a la quinta edición de las Jornadas de la Seta y Champiñón de Autol, episodio que compartí en la mesa escenario de la carpa montada al efecto por la organización de los actos, con Ana Rubio, enólogo de las bodegas Marqués de Reinosa, con María Luisa Tello, ingeniero técnico del CTICH; y con Jesús Ariznavarreta, director gerente de la cooperativa vitivinícola autoleña, Marqués de Reinosa.
Fue un acto agradable en donde las sensaciones, los sentidos y la pasión por el bien común, el vino; se vió engrandecida más, si cabe; por unos magníficos pinchos elaborados para la ocasión por el equipo de cocina del Restaurante Verona, que además obtuvo el galardón a la mejor tapa de esta quinta edición de las jornadas.
La entrada del blog del día de hoy se refiere a la armonía entre una crema de shiitake y el vino tinto Marqués de Reinosa reserva en edición de añada 2009, que a mi juicio fue el dúo estelar de la sesión, y que me causó una sensación de plenitud, pese a un punto de pimienta que resultaba en principio un tanto excesivo. Tenía profundidad el puré, densidad, con unos pequeños islotes de pan flotando danzarines, sin el churruscado excesivo que hubiese facilitado el efecto Maillard, caramelización; y que en cambio quedaban bien integrados en el conjunto.
La punzante pimienta en cambio quedó bien armonizada con el vino tinto reserva, imprimiendo un plus final de salivación, amortiguada en esa percusión por la frutosidad del Marqués de Reinosa, que melódico, especiado y elegante, escenificó una acompasada escolta para la crema de shiitake, una seta que en crudo plantea un buen ejemplo del quinto gusto, el umami; y que en el caso que nos ocupa marcaba, que no es poco, una ferviente intensidad de sabor, muy propia de esta variedad micológica.
Respecto al vino, base varietal mayoritaria de la tempranillo de Rioja Baja, con un pequeño aporte equilibrante de mazuelo, acredita una maduración en barricas de madera de roble francés y americano de treinta meses, dibujando en copa parada un color apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos, nariz dominada por fruta roja y negra maduras, tonos especiados dulces, con buena sensación de ebanistería, elegante cremosidad, lácticos; y un final balsámico más que elegante.
Arranque en boca que llega poblado por evocaciones jugosas, la traza de acidez prolongada, con buen despliegue de frescura, taninos golosos y marcados, envolvencia y buena franca seña de persistencia.
La retronasal esboza memoria de cerezas y moras, con algunas marcas de vainilla, ahumados finos y recuerdos tostados procedentes de la madera, suavizando con un punto cremoso y finalizando con motivos de regaliz. Sapidez en el epílogo, vinosidad y equilibrio.
Un vino en magnífico estado de forma, viveza y longitud, que califico en esta añada 2009 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Del trabajo de las cooperativas de Rioja salen buenas perlas. Este es el caso de una de ellas, la de Autol. Mi sincera enhorabuena a esta bodega de la Rioja Oriental y al Restaurante Verona por tan sugerente matrimonio.

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