viernes, 7 de noviembre de 2014

Vino y Gastronomía : Bodegas Juan Alcorta Azpilicueta Crianza 2010 en Restaurante Delicatto - Logroño.





Una comida de negocios requiere ante todo un servicio efectivo, que no efectista; que sepa aunar calidad en materia prima y cuidar los tiempos en la atención. El Restaurante Delicatto de Logroño con el chef calagurritano Ventura Martínez al mando, ofrece ese touch of class necesario para adornar sin saturar, con una oferta de creaciones culinarias y una carta de vinos de buena amplitud que forman equipo de cara a satisfacer las necesidades de quienes busquen un comedor ó cenador equilibrado, sin caer en trampantojos formales, guardando las maneras y esgrimiendo un más que aplicado servicio de comedor. Están pero no se les ve, dijo en cierta ocasión un crítico gastronómico de nuestro pais, definiendo cuales deben ser los preceptos de un estupendo equipo de sala. Y desde luego es esa la primera gran virtud del Delicatto.
La segunda, sus creaciones.
A un primer suculento plato de jamón ibérico Dehesa de Extremadura cortado a cuchillo, le siguieron unas alcachofas de la Ribera y unas cocochas de merluza a la romana, sublimes, en su punto justo de textura y firmeza, buen dueto con dos productos, uno del mar, otro del campo; que casan a la perfección y que la cocina de Ventura eleva a la categoría de manjares.
Magnífica la crema de calabaza con dados de atún rojo, suave el puré, bien tamizado con aceite de oliva vírgen extra y acertadamente escoltado por esos tacos de cimarrón que se muestran lozanos en cuanto a elaboración, aportando ese punto de frescura y salinidad que completan un plato armonioso y muy sugerente, en donde la cuchara se mueve con gusto y celeridad, las del comensal que lo disfruta.
Los lomos de cordero en dos cocciones, relleno de verduritas, piñones y hongos con reducción de sus jugos y patata gajo, escenifican una hermosa plástica, con una sugerente untuosidad en boca, que enlanza a la perfección con el crianza 2010 de Bodegas Juan Alcorta, una estupenda añada de Azpilicueta. Las verduritas acompañan pero no sobrepasan en caso alguno el pretendido protagonismo del cordero, identificable en sabor, pero acompasado en cuanto a intensidad, buen balance en la reducción que sirve de bálsamo al conjunto.
En cuanto al flechazo final, el postre de crema de marcaspone con peras de Rincón al vino tinto y crujiente de chocolate, supone un estupendo epílogo en un postre en el que se une la fruta de Rioja, con el vino de la denominación y un cremoso punto quesero que magnifica la identidad del marcaspone italiano, dejando para el final el rigor chocolatero con un adorno que termina siendo más que eso, y convierte la boca en un guiño de cándido cacao, suave no muy marcado ni siquiera dominante, pero en efecto prolongado.
Respecto al crianza de Azpilicueta en edición de añada 2010 se trata de un vino tinto que se elaboró con conjunción tripartita de las varietales tempranillo, mayoritaria; graciano y mazuelo, y una maduración que acredita doce meses en barricas de madera de roble francés y americano.
En copa parada muestra un color apicotado de cierta intensidad con algunos reflejos púrpura y grana, deslizando en nariz recuerdos aromáticos de fruta roja madura, señas de segunda instancia que envían tonos de fragancia especiada y torrefacta, algunos tostados suaves, balsámicos y un punto final en donde los recuerdos de cacao se juntan con esencias en clave mineral, estas no demasiado pronunciadas. Arranque jugoso en boca, con la fruta y la acidez bien delineadas, taninos golosos y finos, franca seña de persistencia. En la retronasal se escenifican memorias de cerezas y ciruelas rojas, fruta y madera en equilibrio pugnando por una intensidad paralela, busca la clásica identidad de Rioja pero marcando un buen balance. Hay notas de cacao y torrefactos, un punto de regaliz y un sugerente tostado. Un vino cómodo y amable, buscando su opción de espacio en el mercado, ese espacio que se guía por los cánones de comercialidad con una innegable virtud : el equilibrio.
Lo califico en esta añada 2010 entre recomendable y muy recomendable.
El Taller de los Sueños de Ventura y el vino crianza de Elena Adell, una unión puntual que me ha resultado conveniente y sobre todo, convincente.

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