jueves, 13 de noviembre de 2014

Viñedos del Contino Viña del Olivo 2011 / Primeur.



Lujazo para El Alma del Vino poder contar con una muestra de barrica en primeur del Viña del Olivo de Chus Madrazo en edición de añada 2011. Hace ya un tiempo publiqué en este mismo blog otro avance de esta bodega riojana, en concreto el Gran Reserva 2007, que salió inserto en este espacio con fecha 4 de Junio de 2014.
En cuanto a esta emblemática referencia del dominio que lidera Jesús Madrazo, apunto que se trata de una conjunción varietal de tempranillo y graciano, con base mayoritaria de la primera uva, y maduración en barricas de madera nueva de roble francés, con el método de trabajo del enólogo inmerso en la vinificación, nada extraordinario, en cambio sí lleno de mimo y ejercicio de cata.
En este avance de añada vislumbro en copa parada un color apicotado de buena intensidad y proyección visual, reflejos violáceos. Apunto en mi agenda del iphone "... dibuja señas de identidad estética muy relacionadas con la lozanía, con el inacabado genial de un vino en proceso de formación, aún potente y frutoso en exceso, con ese color malva, burdeos, de buena capa e insinuación de pulpa".
La nariz aventura aromática de pulpa de fruta, carnosidad de fruta roja madura, goloso en la fragancia, intenso en el alcance, con muy suaves apuntes de especiados dulces, algunas flores y un punto que personalmente me ha evocado a olivas negras y balsámicos. Declara que aún es juvenil, que no infantil; y que está en progresión, siempre en manos y al albur medido de Madrazo.
Arranque en boca que aparece muy matizado en cuanto a jugosas sensaciones, desplegado con amplitud, dando una prolongada seña de acidez, emocionante en frescura, algo anguloso aún; taninos marcados, sugerentes en marcaje; nítido punto de astringencia que terminará por limarse, la fruta es dominante, y aunque ya en la fase retronasal aparecen señas de lustre y mayor equilibrio, creo que aún le queda un escalón más que subir en los peldaños de la escalera hacia la gloria, para alcanzar el estimable equilibrio final. Debe afinarse un poco más con guarda responsable en botella, pero empieza a declarar su cuadro de intenciones. Buena persistencia, mucha fruta por doquier, con evocaciones finales de ciruelas rojas y cerezas, vainillas, ahumados y tostados, estos dos últimos insinuándose aún, retozantes sin demasiada intensidad, con menores memorias de pétalos de flores rojas y algunos lácticos y balsámicos.
Afronta la acidez con meticulosa intención, es amplio y sabroso.
Cuando lo caté aún no estaba en el mercado, en la fecha de publicación de esta entrada ya está disponible. Supongo que más afinado, más centrado.
Un vino con personalidad, tanto como el viejo olivo de la finca, que con más de setecientos años de existencia vigila altanero las viñas que dirige Madrazo.
En avance lo califiqué como muy recomendable. Volveré a catarlo para apreciar como ha credido en bondad y virtud. Y les contaré...

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