martes, 4 de noviembre de 2014

Gastronomía : Mermeladas Elasun Naranja Amarga y Limón con Jengibre.






Mi cordial agradecimiento a los responsables de este elaborador aragonés de mermeladas, por su desinteresado envío de varias muestras de sus principales referencias, algunas de las cuales ya he comentado en precedentes entradas de este blog. Hoy les toca el turno a dos mermeladas cítricas, la de naranja amarga y la de limón con jengibre.
Y las coloco juntas, porque también las caté al mismo tiempo, buscando dar entre las notas conceptuales ácidas y de fino y sugerente amargor, ese punto diferenciador que aporta el jengibre a la mermelada de limón.
La naranja amarga es un agente estimulador del metabolismo, gracias a su perfil termogénico que logra aumentar la temperatura de nuestro cuerpo y que se basa en su componente de alcaloides de sinefrina. En la mermelada Elasun de naranja amarga hay equilibrio, su punto de dulzor se somete por momentos al fondo acibarado, este muy sugerente e integrado, acoplado a una textura sabrosa, que hace salivar y que advierte al comensal de buenas trazas, con ligeras e integradas laminas de corteza confitada. Vitamina C en estado puro, atractiva mermelada, en donde la calidad sobresale sólo con un primer atisbo visual.
Puede ser un complemento ideal para un solomillo de cerdo ibérico horneado e incluso para un taza de chocolate caliente que bautice a una tostada de pan de hogaza. Ese elemento gustativo de dulzor y amargor equilibrados es, en esta mermelada de Elasun, una evidente virtud, un punto a favor para lograr que otros productos de magra condición ó simplemente apadrinados por una buena dosis de cacao, resalten con un plus de efectividad.
En cuanto a su prima, la mermelada de limón y jengibre, me ha sobrepasado. Elegante, displicente con el paladar, marcando perfectamente los tiempos de su cata organoléptica, efusiva y llena de mensajes, que parten desde la cuchara hasta la boca, amplificando en boca y paladar toda su personalidad cítrica y anotando además el componente digestivo que aporta el tubérculo.
La leyenda picante del jengibre no se apodera en caso alguno de esta sabrosa mermelada, que avanza resuelta por la boca, y es que en este caso y desde mi punto de vista personal, lo que aporta el kion es cierta suavidad, un punto elegante, un plus de finura que resalta con especial protagonismo.
Me ha encantado esta mermelada, untuosa, más suave en amargor que su prima la de la naranja, con un efecto cítrico más logrado y resplandeciente.
En cualquier caso, dos mermeladas que recomiendo con absoluta insistencia, y que de todas las que he podido catar hasta el momento, de cuantas me entregaron desde Barbastro; son las que más me han satisfecho. Seguiremos probando y escribiendo sobre Elasun, aún me quedan deberes pendientes.

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