lunes, 17 de noviembre de 2014

Ego Bodegas Goru Monastrell 77 Barrels Selection 2011.





Mi agradecimiento sincero a Santos Ortiz, fundador de este proyecto vitivinícola; y a Antonio Arraez, enólogo; por su desinteresada colaboración con El Alma del Vino, mediante el envío de esta muestra de su vino Goru Monastrell en edición de añada 2011.
Ego Bodegas cuenta con veinticinco hectáreas de viñedo en propiedad, facultando a la varietal monastrell como su buque insignia y presentando vinos dinámicos, plenos en cuanto a fruta, como el que ocupa el protagonismo de hoy en el blog.
Se trata de una conjunción de las varietales monastrell, al sesenta por ciento, y cabernet sauvignon, en el cuarenta por ciento restante.
Doce meses de maduración en barricas de madera nueva de roble francés y americano, con previa maceración y fermentación por separado de cada tipo de uva.
En copa parada defiende una cromática apicotada de cierta intensidad, con reflejos violáceos, dejando en su aproximación aromática recuerdos de fruta negra y leve roja, ambas maduras, con algunas señas de sazón. Tiene en su prolongación de perfume memorias especiadas finas, algunos ahumados suaves que confluyen con lácticos, insinuando en el final algunos tonos tostados procedentes de la madera continente. Boca jugosa en el arranque, buena concentración de la fruta madre, con amplias sensaciones de buena extracción en el avance y cuando el vino alcanza el paladar. Más que caballo, lo llamaría corcel, pues es un vino que hace poesía de la monastrell, que conjuga de mil amores la personalidad de la cabernet, y que afronta la frutosidad con notable elegancia y con una viveza digna de aplauso.
La vermeta deja en la retronasal apuntes evocadores de fruta negra, bayas, moras, con algunos matices especiados dulces y una intensidad asilvestrada que en la vía olfativa tiene menor peso.
Los tostados, la ebanistería, los ahumados quedan centrados siempre y relegados a un segundo plano, que aunque se haga notar, para nada nubla la frescura de la fruta.
Persistente, alcanza el final de la cata con lustre y efectividad.
Vino que llega al corazón, palpitante.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.

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