domingo, 16 de noviembre de 2014

Château Roubine Inspire Cru Classé Rosé 2012.


Vino catado durante mi asistencia a la última edición de Vinexpo, que como otros tantos publicados recientemente, habían quedado rezagados en mi agenda personal del iphone.
Valérie Rousselle es una de esas mujeres de vino, que a través de su pasión personal por este fascinante universo y su cultura, trazaron un proyecto personal. En el caso de Rousselle, el proyecto se inició en 1994, cuando enamorada de un dominio cuyo origen vitivinícola se remonta al siglo catorce, con caballeros templarios incluídos en su historia; emprendió la aventura de la elaboración. De esas tierras surge este rosé, un vino apetitoso, jugoso, marcado por una buena conjunción de varietales, en donde predomina la tibouren, con una proporción del ochenta por ciento; siendo la cantidad restante para la clairette.
Vendimia nocturna del fruto, con un color que en copa parada despliega una cromática rosa asalmonada, con algunos reflejos grosella, deslizando aromas de melocotón de viña, cerezas y grosellas, con algunos atisbos florales menores en segundo plano, guía cítrica que realza el perímetro del perfume. Sustancioso en boca, marcado y refrescante, con una prolongada traza de acidez que hace que el vino se recree en boca hasta el final de su cata. Viveza en el avance, frutosidad en el paladar, llena la boca de frutos rojos, con ese intuido plano cítrico aromático que ahora se deja sentir en el paladar. La retronasal coincide con la fase olfativa, aportando evocaciones de fruta blanca de verano, melocotón y paraguayos, con una seña que recuerda con nitidez a las grosellas. Apunto también granada, y un final en donde hay algunas memorias florales e incluso balsámicos finales.
Buena complejidad en un rosé en edición de añada 2012 que califiqué en su momento como muy recomendable.

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