viernes, 14 de noviembre de 2014

Champagne J. Dumangin Fils Trio des Ancêtres Cuvée Achille.


Suelo decir que siempre quedan registros de catador en la mente que atesoran por sí solos una intensidad especial, una seña memorística que queda grabada de por vida y que mantiene vivos algunos recuerdos y sensaciones imposibles de olvidar. Son experiencias que salen al encuentro y que demuestran, a través de la cata de algunos vinos; que este fascinante mundo tiene como una de sus primordiales virtudes la de impregar nuestros sentidos más íntimos de placer, de leyenda, y hasta de cultura sensorial.
Una de estas experiencias ya imborrables para mi es la de este champaña, referencia de la maison Dumangin Fils, un miembro ilustre de un trio genial y generoso, que se adorna con los nombres de los diferentes patrones históricos de la vitivinicultura de la bodega, a saber : Firmin, Hippolyte y Achille.
Pude catar y saborear con pasión este Cuvée crepitante, sabroso, elegante, equilibrado y lleno de viveza frutal en el paso por boca, durante mi pasada asistencia a la feria bordelesa Vinexpo, y todavía doy gracias a Baco por haberme conducido entre tanto stand hasta su bendita presencia.
Monovarietal de pinot meunier elaborado con frutos procedentes de la parcela denominada Carizets, propiedad del dominio, con dosage zero, bella estética en copa parada, con despliegue de fina burbuja, buen brillo, cromática amarilla pajiza con reflejos dorados, elaborado en base a la cosecha del año 2000, aunque este detalle no aparezca reflejado en la etiqueta exterior.
Nariz inmensa, con una aromática equilibrada, en donde los recuerdos de frutas rojas maduras se adornan con detalles procedentes de la madera que sirvió a la causa de su maduración, hay recuerdos plenos en segunda instancia que reflejan sensaciones de melosidad, crema, tostados y ahumados suaves, finalizando con una guía cítrica que se une con la cremosidad ya advertida, y que fomenta un sugerente punto en donde el perfume se recrea, seduce desde la distancia del borde de la copa.
La boca es sabrosa en la entrada, tiene una linea de acidez que transcurre orgullosa, que avanza con distinción y personalidad, envolvente, medio glicérico, dejando en el paladar y la lengua una seña cítrica, que en la retronasal me ha hablado de frambuesas y grosellas, con algún anuncio de manzana roja, de granada, ambulante en vainilla y lácticos, seña de levadura e hinojo, impronta de miel, golosa carnosidad de breva, tostados y ahumados de nuevo, aunque menos intensos que en la fase aromática, creando en el epílogo un sugestivo matiz de sapidez, en donde la pinot meunier se expresa con un derroche de amplitud y esbelta complejidad. Buena fruta, carácter y mucha personalidad.
A esas virtudes, añado el equilibrio y la singularidad del terroir que se ve magnificada gracias a una huella final en donde intuyo una muesca de mineralidad.
Lo califico como más que muy recomendable. Sensacional.

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