martes, 18 de noviembre de 2014

Bodegas y Viñedos Puerta de Labastida Marqués de Carabás Crianza 2008.




Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega calagurritana por su desinteresado envío de muestras y muy en concreto a Carlos Ribeiro por su amabilidad al facilitarme estas referencias al objeto de mi cata y análisis personal.
Estamos delante de un vino tinto crianza en edicion de añada 2008, que atiende a un literario registro fruto de la sabrosa imaginación del legendario escritor parisino Charles Perrault, padre de Caperucita Roja y El Gato con Botas. Marqués de Carabas que en realidad forma parte de la cultura popular europea y que aunque siempre se relaciona con el mencionado Perrault, tiene otros padres adaptadores como el escritor napolitano Giambattista Basile, que en su cuento Cagliuso ya daba anterior protagonismo a esta figura literaria.
Pero dejando al margen mi frecuente uso del anecdotario, y centrando posiciones delante de este vino de Rioja, elaborado en base a una conjunción varietal de tempranillo y graciano, con base mayoritaria de la primera de las uvas, acreditando una maduración en barricas de madera de roble durante un periodo de doce meses.
Color apicotado de media alta intensidad con algunos reflejos púrpura y grana, invitando en su aproximación olfativa a iniciarse en los descriptores especiados dulces procedentes de la madera continente, con recuerdos de vainilla y lácticos, agitando la copa y surgiendo poco a poco la fruta, roja madura y levemente confitada, con evocación final de tostados y cacao.
La boca es suave desde el arranque, con una media nota de acidez, integrada en el conjunto, taninos pulidos y golosos, amable en el alcance, sin estridencias ni excentricos juegos de complejidad, parece surgido desde un plano academicista, buscando agradar.
Tal vez pueda pedírsele un punto más de llegada en el final, pero resulta muy de Rioja, con la tempranillo presentando sus credenciales en la llegada al paladar y con ese punto de la graciano, que despliega su carácter de golosa frescura.
Equilibrado, suave y con media alta persistencia, dejando en la retronasal memorias de ciruelas rojas y cerezas, vainilla y crema, e iniciando y finalizando con un guiño que repite descriptores, ya apreciados en nariz; de cacao y tostados procedentes del roble que le dió cobertura de crianza.
Lo califico como recomendable.

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