martes, 4 de noviembre de 2014

Bodegas Marqués de Reinosa Crianza 2011.






Entre otras referencias de la bodega cooperativa autoleña Marqués de Reinosa y acompañado por su gerente, Jesús Ariznavarreta; y por la enóloga responsable de la elaboración de estos vinos, Ana Rubio; pude catar y degustar ampliamente, durante la quinta edición de las jornadas de la seta y el champiñón de Autol; el crianza, tinto de Rioja, en edición de añada 2011.
El mejor acompañamiento para su degustación, un dueto de calamares en su tinta, rellenos para la ocasión, de setas, langostinos y champiñones, creación del equipo de cocina del Restaurante Oxford de Autol y ofrecidos por Vidal para mi gozo y disfrute.
Como en el caso de las opíparas carrilleras ibéricas mencionadas hace un par de días en este mismo blog, los chipirones lucieron esbeltos, con el manto negro bien consolidado, punto justo de espesor, buen sabor marinero, exhibiendo en su interior el secreto mejor guardado, un relleno en donde las setas y el champiñón ejercen el sello tierra, contrastados con la nota de esencia de los pequeños aportes del langostino. Tierra y mar en donde también vislumbré una anotación de huevo duro, yema y clara; dando si cabe un carácter más sabroso al contenido. Sobre todo, buena textura del calamar, ni tieso ni blando en exceso. Uno de esos platos que anuncian personalidad de fogón casero, y que según se van comiendo, resplandece por una indudable buena elaboración.
Del crianza 2011 de Marqués de Reinosa, galardonado con una medalla de bronce en Decanter 2014; acredita doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés y americano y está elaborado con frutos de la casta tempranillo procedentes de vendimia en viñas viejas.
En copa parada muestra un color apicotado de buena intensidad y proyección visual, con reflejos violáceos, anotando en su aromática buena carga frutal, la madera en segundo plano; con algunos recuerdos especiados suaves y un final en donde el descriptor de fragancia balsámica se apodera del entorno. La boca arranca con golosa influencia, desplegando una traza de acidez de media alta prolongación, franqueza varietal, dando un perfil de buena e intensa tanicidad, jugoso con la pulpa de fruta envolviendo el paladar. Persistente y largo, con la retronasal anunciando recuerdos de moras y fresas de mata, seña láctica y de vainilla que aparece en segundo plano, completando con una fina memoria balsámica, regaliz; que prolonga sus sensaciones y que le concede un epílogo de sugerente amargor, como agazapado detrás de la sabrosa fruta y del dulzor que esta desarrolla.
Me ha encantado ese final, atractivo y que a ratos, parece ser el protagonista auténtico de la sapidez del vino.
Lo califico entre muy recomedable y más que muy recomendable.
Buena armonía, buena estampa en común, y un placer por mi parte poder disfrutar de vino y gastronomía.

2 comentarios:

  1. Te leo despacio Juan porque así hay que hacerlo y lo hago con el recuerdo de la degustación dónde explicaste todo aquello que hace referencia a la armonía ,más que al maridaje, de vinos, setas y champiñones.

    Excelente velada la que pasamos en Autol acompañados por exquisitas viandas y regadas por esos caldos que ,a decir por tí, son extraordinariamente recomendables. Me refiero a los vinos de Marqués de Reinosa.

    Un saludo.

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  2. Muchas gracias por tu aportación al blog y en efecto lo pasamos estupendamente en un acto en donde triunfaron las sensaciones por encima de los academicismos Debo decir que en efecto, los vinos que la enologa Ana Rubio esta elaborando para nuestro disfrute personal tienen ese sello de personalidad que diferencia a un vino bueno de un vino bueno plus Un abrazo y hasta pronto !

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