domingo, 16 de noviembre de 2014

Bodega Bohedal Hebabe Graciano 2010.



La primera vez que caté el Hebabe Graciano, aquella edición de añada 2007; es una ocasión que se escribe con letras de oro en mi historial de escritor y degustador de vinos. Y lo es no por mérito propio, sino por haber podido vislumbrar que me encontraba delante de un monovarietal más que digno, en el que la graciano de Rioja se expresaba con seña y distinción, personalidad propia de una familia y una bodega que por aquel entonces se encontraba localizada en Briñas.
Me encantó, nos encantó, también a mi esposa Ana que me acompañó para la ocasión; aquel graciano que Leire Tejada nos quiso presentar. Y poco después fue la organización de Decanter quien la juzgó magnífica, concediéndole uno de sus más destacados galardones.
Ha llovido mucho desde aquel día y en mi reciente visita a la nueva ubicación de Bohedal, antes Heredad de Baños Bezares; sita en el municipio de Cuzcurrita de Río Tirón, pude catar la cosecha 2010 de esta misma referencia, que acredita catorce meses de maduración en barricas de madera de roble francés. Monovarietal en donde destaca en copa parada una cromática roja apicotada con reflejos púrpura, enviando recuerdos aromáticos que reflejan sensaciones de buena fruta roja madura, ligero matiz confitado, con algunos puntos que recrean pétalos de flores rojas. Según se agita la copa, y tras unos segundos de conversación con Leire, mi anfitriona; el vino empieza a sugerir algunos brotes de fruta negra madura, que escolta con dignidad a las drupas rojas, fina linea láctica y más suave balsámica que llena hasta el final la fragancia. Sugerente apéndice aromatico que insinúa toffee, aunque siempre acreditado por detrás de un intenso aroma a fruta.
La boca es jugosa, buen cuerpo y volumen, con la acidez deslizando sus brazos en el avance, juventud, lozanía, muy buen crédito en cuanto a la frescura. Taninos fundentes, con marcaje y golosa condición. La persistencia es franca, muy varietal, con la retronasal que habla de cerezas, endrinas, moras, adyacentes recuerdos de tostados, confituras, un más suave punto de cremosidad, aparecen en el fondo algunas evocaciones asilvestradas, flores y un retoño de sapidez que prolonga sus sensaciones gustativas.
Una muy buena añada, esta del 2010; del Hebabe Graciano, que dibuja con creces la personalidad de esta varietal y que merece mi calificación de entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Mi más sincera enhorabuena a Leire, a su padre, y al resto de su familia, por los vinos que actualmente defienden en el mercado. Lo dicho : una bodega de Rioja que va a más, y que ustedes, amigos lectores; podrán confirmar, tras probar sus vinos, los mismos que a mi, personalmente; me han dejado más que satisfecho.

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