domingo, 30 de noviembre de 2014

Barberani Viticoltori Polvento Villa Monticelli 2008.





Agradezco sinceramente a los responsables de esta bodega italiana su desinteresado envío de varias muestras de sus principales referencias, en aras de una colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, fascinante universo en el que algunos nos movemos con la pasión por contagiar al prójimo todas las sensaciones que nos produce catar vinos como el presente.
Desde la Umbría italiana me llega esta conjunción varietal de sangiovese y cabernet sauvignon, que acredita una crianza en barricas de madera de roble francés durante un periodo de veinticuatro meses, sumando el mismo tiempo, posterior; de afinado en botella, antes de su salida al mercado.
Me consta que alguna añada de este Polvento Villa Monticelli también comprende alguna proporción de la varietal merlot, aunque esta, referente a la cosecha 2008 no parece acreditarla, al menos en su etiqueta, y me atrevería a decir que tampoco en los descriptores de su cata.
Vino acogido a la denominación de origen Lago di Corbara, que en copa parada describe una cromática apicotada suave, con algunos reflejos granas, deslizando en su perfume sensaciones y recuerdos de fruta roja madura y sazonada, con atisbos especiados y ahumados en segunda fila. Merece la pena, tras del descorche inicial, dejar que el vino se vaya abriendo en copa, que abra la caja de fruta, equilibrando en alguna medida un comienzo en donde los efectos descriptores procedentes de la madera amanecen más intensificados.
Cuestión de paciencia, la fruta termina apoderándose del escenario, dejando las evocaciones especiadas, lácticas, ahumadas y tostadas en un plano secundario.
La boca arranca con profusión de fruta roja, golosa sensación, con una traza de media alta acidez, desplegando el jovial manto de la frescura, avance con suavidad, aterciopelado. Taninos golosos y pulidos, afronta la clave de la persistencia con notable éxito.
La retronasal habla de ciruelas rojas, nítida sensación acompotada, sazonado y especiado, vainilla y algo de canela; apuntando en un plano más alejado algún gesto de punta de lapicero, débil balsámico, y en el final algunas notas incipientes de tabaco y cuero, estas en menor medida que el resto.
Es un vino elegante, que aparece bien estructurado, que goza de la virtud del equilibrio entre fruta y madera, y que califico en esta añada 2008 como muy recomendable.

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