domingo, 5 de octubre de 2014

Oddero Poderi e Cantine Barbaresco Gallina 2010.




Mi agradecimiento a Cristina Oddero por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias.
Desde la muy vinosa comune italiana de La Morra, en donde los Barolo y Barbaresco son pura religión, los Oddero, en la actualidad además de Cristina, Giacomo y Mariavittoria; perpetúan una tradición familiar que se remonta a finales del siglo dieciocho.
Es un auténtico lujo poder contar entre mis vinos a catar, leyendas vivas de la vitivinicultura italiana, y más en concreto de una zona como La Morra, a la que admiro sincera y profundamente por la calidad y condición de sus vinos.
En lo que se refiere a este monovarietal de la casta nebbiolo, se fundamenta en frutos vendimiados en la parcela Neive Gallina, situada a doscientos metros de altitud sobre el nivel del mar, con una exposición sureste, ocupando una superficie de dos hectáreas de extensión y acreditando una edad media del viñedo de cincuenta años, con una pequeña parte de las viñas que rebaja la antiguedad a trece años.
Vendimia manual, con delicada prensa del fruto al llegar a bodega, procediendo con una fermentación alcohólica y una maceración que se prolonga durante veinticinco jornadas, y finalizando con la maloláctica. Madura en barricas de madera de roble francés y austriaco de diferentes capacidades, durante un periodo de treinta meses. Antes de su salida al mercado, se procede a un afinado en botella durante seis meses adicionales.
Magnífico color en copa parada dibujando tonalidades rojas y rubídeas, con reflejos grana. Nariz esbelta en cuanto a expresión de fragancia, condición etérea, magnífica los recuerdos de fruta roja madura licorosa y sazonada, con algunas guías especiadas y de ebanistería, tiene a medida que se agita la copa brisas de trufa y pétalos de flores marchitas, con un fino punto final que insinúa una breve pero precisa condición mineral.
La boca es muy elegante desde la misma entrada, con un buen punto de acidez que le da viveza y que reporta frescura, sutileza llena de complejidad, buena envolvencia, con los taninos que se presentan muy finos y golosos, legado de la fruta madre que le dió vida.
Escultural, suave, lleno de alma.
Uno de esos vinos que magnifican la fascinante cultura vitivinícola y que a buen seguro reflejan las características de una preciosa y precisa añada.
Retronasal que habla de ciruelas rojas, acompotado despliegue, con vainillas y canela en segundo plano de protagonismo, signo licoroso, finalizando con punto cremoso, láctico; trufa y un punto entre salino y terroso que pone la guinda a una auténtica exhibición.
Lo califico en esta añada 2010 como más que muy recomendable.
Magnífico, persistente e inolvidable.

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