sábado, 25 de octubre de 2014

Marqués de Griñón Petit Verdot 2008.


Muestra olvidada en la agenda privada de mi iphone que pude catar durante mi pasada visita a la última edición de la feria bordelesa Vinexpo.
Se trata en concreto del monovarietal de petit verdot en edición de añada 2008 de Marqués de Griñón, acogido a la denominación de origen Dominio de Valdepusa, que acredita doce meses de maduración en barricas de madera nueva y seminueva de roble francés Allier y que presenta en copa parada un color apicotado intenso con reflejos violáceos.
En mis notas de agenda figuran recuerdos aromáticos de fruta roja y negra maduras, algunas suaves huellas especiadas más bien ligeras, recordando en segundo plano señas de pétalos de flores rojas y emitiendo memoria tostada muy fina. Tiene perfume equilibrado con fruta y madera muy bien ensambladas, insinuando guiños tabaqueros y un punto muy lejano, aún; de cacao.
La boca presenta una entrada llena de viveza y vinosidad, clama el reconocimiento de la acidez que despliega buenas dosis de frescura en el recorrido, avanzando suave, pero marcando una guía tánica fundente y marcada, asoma cierta astringencia que en cualquier caso entra dentro de los cánones civilizados de satisfacción. Buena ducha de fruta, con la persistencia larga, y la retronasal narrando más intensidad de los frutos rojos que los negros, alguna evocación especiada y láctica, y un buen punto floral. Finaliza con sapidez, proyección y envolvencia.
Un buen vino del enólogo Julio Mourelle y de la familia Falcó que acredita con creces la personalidad de la petit verdot y que junto a una buena dosis de pulposidad frutal, enciende la llama de un aporte de madera equilibrado, que aparece siempre por detrás de la fruta.
Lo califiqué en su momento entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Una buena añada para la petit verdot de Dominio de Valdepusa.

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