lunes, 13 de octubre de 2014

Domaine de Nalys Châteauneuf-Du-Pape Réserve 2010.


Recuperación desde mi agenda del iphone con este Domaine de Nalys, edición reserva correspondiente a la añada 2010, que pude catar durante mi última asistencia a Vinexpo, en Burdeos.
En la actualidad es el grupo asegurador Groupama quien dirige los destinos de este dominio vitivinícola francés, con Pierre Pelissier como encargado de las funciones enológicas de la bodega, aunque su historia se remonta a tiempos de antes de la Revolución Francesa, y tras la misma a la figura deslumbrante del físico Philippe Dufays que durante la segunda guerra mundial puso toda su pasión en aras de renovar la bodega y el viñedo perteneciente a la misma.
Con sus legendarias parcelas Grand Pierre, Le Bois Sénéchaux y La Crau, Domaine de Nalys ocupa un lugar de privilegio dentro de los grandes vinos de Châteauneuf-du-Pape.
Estamos delante de un vino tinto que se elabora en esta añada 2010 con una proporción mayoritaria de garnacha, cerca del sesenta por ciento; con un veinte porcentual para la varietal syrah, dejando la parte restante para una fusión de diferentes uvas, principalmente counoise, cinsault y mourvèdre.
Presenta en copa parada un color apicotado de buena intensidad y brillo, amaneciendo algunos reflejos violáceos. La nariz plantea recuerdos de fruta negra madura, dejando en segunda instancia buena complejidad que refleja recuerdos especiados, clavo y pimienta negra; con matices herbáceos ligeros, tono silvestre; memoria de olivas negras y seña final de grafito, esta menos marcada.
Apunté en el iphone, entrada en boca golosa, altanera y juguetona; con un buen deslizamiento de la traza de acidez, muy viva; el vino precisa de tiempo para ganar más equilibrio. Su guarda responsable le hará más grande, aunque ya acredita maneras de potencial.
Taninos marcados, golosos; con una suave brisa de astringencia, que seguramente irá limándose con el tiempo, estíptica sensación placentera en cualquier caso.
Franca seña de persistencia, con un punto goloso pleno que alarga la expresión natural del vino.
Marca en la retronasal evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, con regreso de los especiados, más marcado el descriptor de pimienta negra, enlazando con los tonos de oliva negra y matorral, y escenificando en el final un punto esbelto y muy sugerente de mineralidad y sapidez.
Una añada que tiene un presente magnífico y que con el tiempo alcanzará, no tengo duda de ello; mayores cotas de gloria.
De momento, lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.


No hay comentarios:

Publicar un comentario