miércoles, 1 de octubre de 2014

Bodegas Licinia Licinia 2010.





Mi cordial agradecimiento a los responsables de esta bodega madrileña, localizada en el municipio de Morata de Tajuña; por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante la entrega en mano de dos muestras de su referencia principal.
Lejos queda ya en el tiempo mi primer contacto con esta etiqueta, figurando una entrada de este blog, que data del dieciocho de enero de 2011; una crónica de cata del Licinia en edición de añada 2007.
En lo que respecta a la cosecha del 2010, este vino tinto elaborado por la enóloga Olga Fernández y patroneado por el propietario de la bodega, Víctor Algora; que presenta una conjunción varietal de tempranillo, syrah y cabernet sauvignon, siendo la primera casta mencionada la de base mayoritaria. Con doble mesa de selección, en esta bodega madrileña se cuida primero la calidad y condición del fruto, siguiendo los parámetros del cultivo ecológico, y añadiendo un periodo de maduración en barricas de madera de roble francés, que se prolonga durante doce meses.
Es una añada en donde la fruta resplandece, aportando en copa parada un color apicotado con reflejos violáceos, dejando en nariz recuerdos plenos de fruta roja y negra maduras, segundo plano que recrea sensaciones especiadas, lácticas y balsámicas, con un rotundo fondo de fragancia que despliega una amplia colección de frutas y bayas.
La boca tiene un arranque jugoso, con un buen equilibrio entre dulzor y acidez, prolongada sensación sedosa y carnosa en el recorrido, con los taninos ligeramente alzados y golosos, muy buena seña de longitud, con una franca persistencia en donde la tempranillo reivindica su presencia estelar.
La retronasal narra evocaciones de cerezas, fresa de mata, arándanos, punto de cremosidad, láctico; con leves recuerdos de vainilla, y un estilizado guiño en donde se conjugan mineralidad y personalidad balsámica, un recuerdo de regaliz que va unido a un punto que me ha recordado a los after eight, que se muestra incipiente y muy sugerente.
Equlibrado, con una sensación final prolongada que demuestra buen racha de sapidez y que extiende los descriptores del vino hasta las últimas consecuencias.
Vibrante, dotado de amplitud y viveza, una gran añada para el Licinia de Víctor Algora.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario