viernes, 17 de octubre de 2014

Bodegas de Crianza Terrazgo Añadas 2007 y 2008.



Buscando catas que por algún motivo quedaron traspapeladas en mi agenda del iphone, tras la visita de ferias y certámenes, me he encontrado hoy con este Terrazgo, que en sus ediciones de añada 2007 y 2008 pude admirar durante mi ya pasada visita al burgalés salón de El Alma de los Vinos Unicos.
No crean, me da auténtica pena hablar de los vinos que voy catando con tanto tiempo de demora, como es el caso que hoy me ocupa; pero lo cierto es que debido a la gran afluencia de muestras que voy recibiendo de modo siempre desinteresado desde bodegas de toda Europa, y teniendo en cuenta que el espacio de publicación se reduce a un tope de tres entradas diarias, comprenderán la dificultad que me supone poder dar salida a todas.
La historia de este Terrazgo es la de tres amigos, encabezados por el enólogo Victor Siesto, que decidieron, tras hacer buena amistad durante su época de estudiantes en Salamanca; emprender la gran pasión, la de trabajar el campo y el viñedo para elaborar vinos sinceros, que atesoren la personalidad que concede el terruño, ese que en la zona de las Arribes, se confabula con ellos para a partir de viejos viñedos localizados en terrazas, magnificar el arte de la vitivinicultura.
Desde el año 2003 estos hombres de vino realizan sus tareas agrícolas con mimo y con un concepto biodinámico, asentados en una bodega, que antes de su llegada fue pajar y quesería.
Los Terrazgo en sus diferentes añadas reúnen la condición de las varietales autóctonas Juan García y Rufete, con algunos aportes menores de uva Bruñal, vendimiadas en muchos casos en viñedos asentados sobre terrenos de composición pizarrosa, cepas que acreditan una antiguedad de más de noventa años.
Victor y sus dos socios en el proyecto, acostumbran a utilizar y probar todo tipo de maderas, francesa, americana y húngara principalmente; y suelen plantear periodos de maduración que oscilan entre los doce y trece meses, con empleo de fermentación maloláctica.
En el caso del Terrazgo 2007 apunté en mis notas un color apicotado intenso con algunos reflejos púrpura y muy incipientes grana, dejando en nariz evocaciones de frutos negros maduros, aportando en segunda instancia un buen compendio balsámico, silvestre y mineral, con recuerdos aromáticos de mentol, bosque y terrosidad. La boca es jugosa, con una buena traza de acidez, la frescura por montera, algunos signos de fruta confitada cuando el vino alcanza el paladar, taninos golosos y bien marcados. Buena persistencia, dejando en la retronasal memorias de moras y arándanos, regaliz y terroir, con menos sensación de madera de la que había leído en algunas crónicas sobre el vino, tal vez pueda añadir en última instancia un punto fino que sugiere caramelo líquido, como si estuviese delante de un flan, con una suave traza láctica, que precede al final de mineralidad que prolonga sus buenas sensaciones.
Califico esta añada como muy recomendable.
Respecto a su hermano de la añada 2008, plantea una cromática más marcada en cuanto a colores violeta y malváceos, apuntando en el perfume la misma identidad de marcados frutos negros maduros, una seña cítrica contenida como si los frutos negros tuvieran entre ellos la presencia de alguna baya roja, sensación esta que también se dará después en la retronasal.
Hay una romática más de madera que en la añada anterior, con algunas señas de ebanistería y tostados, que sin embargo no nublan la identidad de fragancia frutal. Amplio en su final balsámico, devuelve la identidad mineral demostrada en la añada precedente.
Boca dotada de buena pulposidad, con equilibrio entre los conceptos goloso y de acidez, prolongada frescura, con unos firmes taninos, que aparecen robustos y golosos, con apariencia de tener tiempo por delante para terminar de integrarse un poco más. Buena persistencia, volúmen.
Retronasal que habla de moras y arándanos, con algún leve punto de grosellas y frambuesas, de nuevo la personalidad balsámica presente, danzando junto con un fondo en donde los recuerdos a ebanistería se hacen notar. Final terroso y sápido.
Aunque considero que es una añada que aún precisa un tiempo adicional en botella para afianzar expresión, ya tiene un presente muy prometedor.
Mi calificación es de entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Buenos recuerdos para un Terrazgo que me encantaría volver a catar y degustar con amplitud.

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