lunes, 15 de septiembre de 2014

Winecircus Roberto Cipresso La Quadratura del Cerchio 2010.



De nuevo mi agradecimiento al winemaker italiano Roberto Cipresso por su desinteresada colaboración con mi espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias, algunas de las cuales ya he comentado en entradas anteriores de este blog. El caso que nos ocupa hoy es este La Quadratura del Cerchio en edición de añada 2010, un vino rosso d´Italia, que se elabora mediante una conjunción de las varietales cannonau, sangiovese, aglianico y canaiolo, con frutos vendimiados en las parcelas Dorgali, Alta Maremma y Barile, buscando diferentes composiciones de suelo, en donde predominan los orígenes volcánicos, calcáreos, arenosos y férricos, intentando aportar al vino un elenco importante y sugerente de expresividad y condición.
Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable bajo control estricto de temperatura, utilizando levaduras seleccionadas y acreditando un periodo de maduración en barricas de roble francés, con una proporción paritaria de madera nueva y de segundo uso.
Aunque no me ha sido detallado el tiempo de crianza, habida cuenta de mis impresiones durante la cata, no le doy más de doce meses, entre otras cosas porque su aportación al vino la identifico como meramente testimonial, sin mucha incidencia en los descriptores aromáticos y gustativos.
En copa parada muestra una cromática apicotada brillante, con buenos reflejos violáceos y suaves insinuaciones grana. Nariz que envía matices de fruta roja y negra maduras, con ligera nota de confitura, punto floral en segunda instancia, con balsámicos y matorral en el epicentro de la fragancia. Hay un atisbo de muy sugerente mineralidad que cierra la fase olfativa.
La boca es sabrosa, tiene una traza de acidez prolongada y en algunos momentos la sensación alcohólica predomina, aunque en lo que respecta a esta Quadratura, lejos de resultar incoherente ó molesta, añade a la fruta un punto licoroso que me ha parecido sabroso e intenso. Taninos marcados, con personalidad golosa y bien afinada, hay una seña de astringencia que al igual que lo que respecta a ese guiño licoroso, me ha parecido más que aceptable.
No es un vino para paladares sensibles, ni siquiera para los que busquen un vino rosso amanerado en cuanto a su elegancia. Este vino es un potro salvaje que precisa de una doma y que puede servir para escoltar debidamente un buen asado carnívoro, galopa y trota por la boca, hipnotiza el paladar y deja una refriega gustosa de fruta, que a mi, me ha satisfecho por completo.
Retronasal que habla de ciruelas y cerezas, arándanos y frambuesas, con sello balsámico muy marcado, lleno de viveza, con regaliz; aportando hacia la finalización recuerdos silvestres y boscosos, y completando la gran obra con una estupenda seña de sapidez y mineralidad, más intencionada que en la vía olfativa.
Lo califico en esta añada 2010 como más que muy recomendable.

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