sábado, 20 de septiembre de 2014

Vinos La Zorra La Vieja Zorra Selección Especial 20 Barricas 2012.





Con fecha diez de mayo de 2014, figura en este mismo blog, una entrada que versa sobre mis impresiones personales acerca de esta misma referencia, La Vieja Zorra; en la edición de añada 2010.
La desinteresada colaboración con mi proyecto divulgador de la cultura vitivinícola por parte de los responsables de esta bodega, Olga Martín y Agustín Maillo; merece en este caso un apunte particular por mi parte, que tiene que ver precisamente con el vino que ocupa el protagonismo en la entrada de hoy. No olvido al enólogo Juan Ramón Hernández, cuya labor tiene también mucho que ver en el hecho de que haya podido catar la edición de vendimia 2010, así como una novicia edición referente a la cosecha 2012, que cuando me fue enviada ni siquiera estaba en el mercado, y que fue embotellada en enero de 2014. Todo un privilegio, que sin lugar a dudas es de agradecer, por quienes sentimos una pasión especial descubriendo nuevas experiencias y buceando en la progresión natural de un vino desde su estancia en barricas, hasta su llegada a la botella y más allá.
La rufete, la tinto aragonés y la garnacha embelesando, marcando un vino lozano, joven aún, con puntas mínimas que demuestran que falta algo de afinación, pero también la calidad y condición de la añada. Acostumbrado y admirador de las catas de barricas, debo manifestar que La Vieja Zorra juvenil del año 2012 puebla la copa de una cromática apicotada oscura con reflejos violáceos, demostrando en su primera aproximación a nariz recuerdos plenos de fruta, en donde se intercalan moras y cerezas, con algún atisbo menor láctico tendente al especiado, y un guiño silvestre, que deja recorrido posterior para una insinuante mineralidad, no demasiado acentuada.
La boca es fluída y concentradaa, con una personalidad vinosa que recorre la boca y enlaza con el paladar, buena traza de acidez, algunas señas de débil astringencia, taninos marcados aunque no tan robustos como pudiera presumir quien conozca el presente del vino que estamos catando. Hay un punto sugerente de fruta enamorado al paladar, buena persistencia, con la retronasal amplia, en donde se detectan evocaciones de cerezas, moras y ciruelas rojas, con segundo plano para matorral, balsámicos, guiño de cremosidad y un final ferviente en cuanto a sapidez y cierta memoria que a mi, me ha recordado a la salinidad.
Un proyecto de gran añada, que supera la del 2010 del mismo vino, y que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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