lunes, 15 de septiembre de 2014

Fentimans Traditional Ginger Beer.





Agradezco a los responsables de este elaborador británico su amplio envío desinteresado de muestras, y comienzo relatando mi percepción personal sobre esta ginger beer, cerveza carbonatada que contiene gengibre, esa peculiar planta de la familia de las zingiberáceas, con tallo subterráneo en forma de rizoma horizontal, legendario por sus condiciones aromáticas sobresalientes y ese punto picante en cuanto a descripción gustativa.
Originaria de Inglaterra en el siglo XVIII y popularizada en todo el mundo anglosajón, su expansión por las Islas Jónicas, a donde llegó un siglo más tarde en manos del ejercito inglés, motivó que los habitantes de Kérkyra, Corfú; la adoptaran con el nombre helénico de tsitsibíra.
El fundador de esta empresa elaboradora británica, Thomas Fentiman, obtuvo la receta de esta botánica ginger beer, y fue precisamente esta su primera estrella, tal vez la que más fama dió al proyecto empresarial.
Agua carbonatada con extracto de raíz de gengibre fermentada, proporción de azúcar, sirope de glucosa, zumo concentrado de pera, aromas naturales y algunas infusiones herbáceas de verónica, milenrama y enebro.
Lo primero que me pasa por la cabeza a la hora de describir esta bebida es el magnífico contraste entre aroma y sabor, aquel goloso, recordando a una limonada; este amable en la entrada y prolongadamente percutor en el matiz punzante que le aporta el gengibre.
Cierto es que el ginger beer suele utilizarse en coctelería para magnificar refrescantes creaciones frutales en donde los cítricos, la manzana e incluso el pepino, este usado en los clamorosos gin tonic de las islas británicas; ocupan un especial protagonismo.
Personalmente he optado por probar la bebida sin aditivos, buscando recrearme en su personalidad, buceando entre finas burbujas nada prolongadas y dejándome llevar por los aromas cítricos y golosos hasta enlazar, ya en boca; con una entrada que comienza levemente y finaliza cosquillosa, osada, traviesa. Viveza final que desemboca en ese punto que parece crepuscular y que termina desvelando la identidad del gengibre, punzante, picante, motivador.
Una bebida refrescante, que a buen seguro y con el irremediable paso del tiempo, se ha suavizado, y que Fentimans alza hasta alcanzar brillo y condición.
No me cabe duda que para los amantes españoles del universo coctelero, esta ginger beer puede servir de imaginativa herramienta para lograr mil y una proyecciones.
A palo seco y sin más celofanes que su propia personalidad, me ha ofrecido unos instantes analíticos llenos de encanto y originalidad.
Pruebénla y ya me dirán...

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