domingo, 14 de septiembre de 2014

Château Reignac Grand Vin de Reignac 2010 y 2011.





Hace pocas fechas comentaba en este blog mis impresiones personales sobre el blanc de Reignac, y hoy les toca el turno a estas dos muestras de añadas consecutivas que Yves y Stéphanie Vatelot, propietarios de este dominio vitivinícola bordelés; han querido ofrecerme de modo desinteresado para completar mis impresiones, tras su cata pormenorizada.
Con la consultoría enológica externa de Michel Rolland, las añadas 2010 y 2011 de este Bordeaux Superieur ofrecen una base varietal mayoritaria de la casta merlot, con aportación secundaria más importante de cabernet franc, y menor proporción de cabernet sauvignon.
En su vinificado se incluye fermentación maloláctica en madera nueva de roble francés, con un periodo de maduración en barricas de roble que suele oscilar siempre y en función de cada añada, entre dieciseis y veinte meses.
En cuanto a la comparativa las cosechas propuestas, debo romper una lanza de satisfacción personal por la correspondiente al 2011, que aunque ha presumido de cierta sensación de lógico verdor, tiene tiempo de sobra para progresar adecuadamente en botella; se muestra más rotunda, con más personalidad vinosa, ampuloso y prolongado, con la fruta más dominante, llena de energía, marcado su alcance del paladar con ese término que tanto suelo utilizar y que denomino ducha de fruta.
Tienen ambas un buen punto de fruta roja y negra maduras, más recuerdo de sazonado en la añada 2010, con los tostados y especiados también más presentes, dejando la aromática del 2011 menos intensidad secundaria y más memoria frutosa. En cuanto a la cromática, en lo que se refiere al 2010 hay alguna incipiente insinuación granatosa, que no aparece en el 2011, mostrándose más rica en tonos violáceos.
En ambos casos, y en la parte central de la fragancia, hay notas balsámicas, si bien la añada 2010 añade en la fase olfativa algunos tonos de cacao. Buena implicación especiada también en la primera de las cosechas, con recuerdos aromáticos de vainilla y pimienta.
En cuanto al perfume, la añada 2011 se muestra con más carácter frutal, armando la botella continente del vino 2010 un despliegue de mayor complejidad, aunque a mi juicio, tal vez; demasiado incisivo con los descriptores procedentes de la barrica.
La boca es en ambos casos un buen ejemplo de ejercicio de extracción, amable en el avance, pero que nadie se lleve a engaños, con robusta viveza y elegancia, más uniforme en lo que respecta al 2011, más complejidad en la añada anterior. Tienen ambas vendimias buena seña de acidez, prolongada, buscando con unos taninos golosos y pulidos, una personalidad vinosa digna de elogio. Seña de franqueza varietal en la persistencia, la merlot carnosa se muestra en toda su desnudez e integridad, recuerdos frutales y balsámicos dominando la añada 2011, que además se embellece con alguna memoria floral; y frutales, tostados, especiados y de cacao, manifestando su identidad en la añada 2010. Retronasales ambas que resultan prolongadas y expresivas y que redondean la cata de dos añadas consecutivas del mismo vino, este Grand Vin de Reignac, que me ha parecido muy bordelés, con mucha personalidad y diferenciado claramente en función de las características particulares de cada cosecha.
Califico la añada 2010 entre recomendable y muy recomendable, y la 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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