martes, 9 de septiembre de 2014

Cata vertical Bodegas Anhelo Riesling 2011, 2012 y 2013.







Mi más cordial agradecimiento a los responsables de esta bodega manchega por su desinteresada y gratificante colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de tres muestras de su monovarietal de riesling, pertenecientes a tres vendimias consecutivas, comenzando con la relativa al año 2011 y finalizando en la del 2013.
Tres cosechas diferentes que he analizado y catado en compañía de algunos miembros de mi familia, aficionados en diferente grado, a este fascinante mundo de la cultura del vino.
Situada en la base y falda del cerro de San Cristobal y con el río Jabalón en las cercanías, esta bodega se encuentra situada en el paraje de las Torronteras, buen microclima en donde confluyen viejos volcanes y molinos quijotescos.
Mi primera afirmación se dirige en torno a la peculiar oferta de esta bodega, con una varietal como la riesling, muy poco habitual en La Mancha y minoritaría en nuestra querida España vitícola.
En lo que respecta a la añada 2013, un vino aún verde, sin completar su proceso de afinado, amarillo pálido con reflejos verdosos, botella sin etiqueta; ampuloso en su potencial aromático con recuerdos frutales blancos, notas de hierba fresca, con un sugerente aliciente que completa matices balsámicos. Boca con buen arranque, gustoso, lanzando un despliegue de frescura que se identifica con una marcada traza de acidez, longitudinal; untuosidad en la progresión, aunque aún de menor intensidad, volumen y siempre con la fruta dominando el protagonismo de sus descriptores.
Retronasal que realiza una narración de manzana verde, cítricos, melocotón y mango en una pincelada, con breves tonos florales y herbáceos, redondeando con matices balsámicos que acreditan memoria de resinas.
Le falta aún tiempo en botella, pero atestigua una intuición de larga vida y proverbial futuro.
Lo califico en su presente entre recomendable y muy recomendable, subirá escalones en su gloria personal.
La añada 2012, plena, digna, rotunda en cuanto a equilibrio, sabroso, la que más me ha gustado a título personal. En copa parada exhibe un color amarillo pálido con algunos tonos verdes, menos intensos que en los de la añada ya comentada. Nariz que clama recuerdos de manzana, breves insinuaciones cítricas, con ciruelas claudia y melocotón de viña uniéndose a memoranzas florales en segunda instancia. No percibo las sensaciones herbáceas, más marcadas en la añada 2013. Boca sabrosa, la fruta golosa apareciendo en el inicio, muy buena prologación, avance en el que la acidez se nota más controlada que en el vino referente de la añada 2013. Buena sensación de untuosidad, matices grasos, buen volumen y equilibrio. La fruta se acredita con un descriptor más ampuloso de madurez, relato en la retronasal que comulga con detalles de manzana y durazno, flores blancas y un final que ensalza recuerdos balsámicos y levemente minerales. Prolongado.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Añada 2011, con un color que en copa parada se muestra amarillo pálido con reflejos ligeramente dorados. Buen brillo.
En su concepto de fragancia demuestra recuerdos en donde la fruta se recrea en sensaciones de buena madurez, con menos conceptos descritores de manzana, y más marcados en cuanto a frutos tropicales, mango y melocotón de viña; con atisbos de flores blancas, pero también amarillas; sabroso perfume ligeramente confitado, hay recuerdos suaves de mermelada de ciruela y albaricoque, apuntalando en el final un punto más mineral que balsámico.
Boca untuosa, con la fruta intensa, acidez media alta, aporta frescura y una fina huella de calidez en el paladar, avance graso, con volumen y buenos matices de complejidad.
Tiene más golosura que sus dos añadas hermanas, con la retronasal que insiste en los recuerdos mostrados en el perfume, y que añade notas de membrillo y orejones, aunque ambos aún en mantillas, como lozanos bebés.
Voluminoso, de los tres, es el vino más hecho, pero que personalmente imagino como el de la cosecha más complicada. No sé si estaré en lo cierto.
Lo califico como recomendable.
No quiero terminar sin insistir en mi agradecimiento a la familia Sánchez Delgado por facilitarme una magnífica cata vertical, que desde aquí defiendo como una de las labores de cata, en donde más se aprende.

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