jueves, 11 de septiembre de 2014

Altolandon Rayuelo 2009.



De nuevo mi cordial agradecimiento a los responsables de esta bodega, que hace de sus vinos una exaltación de caracter y terreno, con un buen sello de personalidad; por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola.
Y con la reflexión sobre el viñedo y el terroir, arma de la que los responsables de Altolandon hacen propia filosofía, surge este vino tinto en donde la casta bobal adquiere el protagonismo y la personalidad que concede la maduración en barricas de madera de roble francés durante un periodo de ocho meses, redondeando el conjunto con menores aportaciones de monastrell y malbec.
No es un vino dotado de profusa complejidad y sin embargo, llena nariz y paladar de frescas e intensas sensaciones en donde la fruta marca su presencia con recuerdos aromáticos de cerezas, arándanos y fresas de mata, dejando en segunda instancia recuerdos balsámicos menores, con un final en donde la mineralidad hace un leve acto de presencia.
Su color en copa parada refleja un lozano cromatismo, con buena capa apicotada intensa y reflejos violáceos. La boca se abre con un buen estruendo frutoso, media alta seña de acidez, frescor en el avance, los taninos marcados y golosos, sabrosa persistencia, con la retronasal que abarca memoria de frutos rojos y negros confitados, algún guiño balsámico que abre paso a un buen y sugerente detalle en donde la sapidez y una huella de mineralidad afrontan el epílogo de la cata con rotundidad.
Buena ducha de fruta, equilibrada; que califico en esta añada 2009 como muy recomendable.

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