viernes, 1 de agosto de 2014

Vinos La Zorra La Zorra 2012.



De nuevo agradezco a Olga Martín y Agustín Maillo, su desinteresada colaboración con este espacio de cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias, siendo este La Zorra en edición de añada 2012 la tercera de ellas que me dispongo a comentar, tras su pertinente cata y análisis personal.
Vino buque insignia de esta bodega salmantina, estamos delante de una conjunción varietal de tempranillo y rufete, con frutos procedentes de cepas que acreditan una antiguedad de más de setenta años, con una combinación que también se extiende a la composición de los dos tipos diferentes de suelos que proveen a Vinos La Zorra de las cepas y los frutos destinados a la elaboración.
Suelos pizarrosos y arcillosos, y granítico arenosos.
Tras una vendimia manual con selección de racimo, se procede ya en bodega al despalillado, encubado y posterior proceso de fermentación con levaduras autóctonas. Maloláctica y maduración en barricas de madera de roble francés y americano, con tostados variados, prolongando su tiempo de crianza más ó menos en función siempre de las características de cada cosecha.
Afinado en botella nunca inferior a cuatro meses, antes de su lanzamiento al mercado.
El vino es limpio y brillante en copa parada, con tonalidades apicotas y reflejos violáceos, dejando en su aproximación a nariz sensaciones de fruta roja madura con algún punto dulzón que me ha recordado a vainilla, expresando en la continuación aromas de flores y matorral, con un guiño final, que después se hará más ampuloso en la retronasal; que recrea motivos minerales.
La boca es goloso y cálido en el arranque, buena traza de acidez que ayuda a que el punto de grado alcohólico que al comienzo parece sobresalir, termine integrado. Taninos marcados y jugosos, con franca seña de persistencia. La retronasal abunda en memoranzas de cerezas y ciruelas rojas, deslizado de especiados dulces, suavidad láctica y floral, con un epílogo en donde surge con clase un punto de mineralidad, terroir.
Uno de esos vinos que desde el descorche va de menos a más y que termina encandilando.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

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