jueves, 21 de agosto de 2014

Sidra Natural de Asturias Cortina - Villacubera Madurada en bodega.






Mi cordial agradecimiento a los responsables de este elaborador de sidra asturiana natural, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura gastronómica.
La sidra natural tradicional, tal y como relata la información que esgrimen desde Sidra Cortina; tiene cuatro ejes a tener en cuenta para poder apreciar el producto en toda su extensión, a saber : conservación, temperatura de consumo, escanciado y consumo.
Aunque no cabe una fecha de caducidad, si que la sidra evoluciona desde el instante del embotellado, y a partir de este momento, hay que valorar su descorche y cata al de pocas semanas.
Si se aprecian sedimentos en el fondo de la botella, conviene antes de degustarla, agitar y dejar reposar, y mantener una temperatura que oscilará entre los doce y los catorce grados.
Para servirla en vaso, hay que sujetar la botella con una mano y elevarla, mientras con la otra mano se agarra un vaso con los dedos pulgar e índice, para acoger corcho con el meñique y el anular. Botella y vaso centrados con respeto al cuerpo, este oblicuo para que la sidra rompa contra el borde, obteniendo el famoso culín y procediendo en saludable y beneficiosa consecuencia.
En el caso que nos ocupa estamos delante de una sidra natural en rama de Asturias, con catorce meses de maduración en bodega, que se elabora con una conjunción proporcionada de las varietales de manzana previamente seleccionadas, acreditando un control óptimo de maduración del fruto, y unas prácticas tradicionales de elaboración en lagar.
Fermentación de mosto flor y del torcipié, y un afinado proverbial en bodega, durante el periodo de tiempo ya mencionado.
En vaso, buen color dorado con buena intensidad, reflejando limpidez y brillo. Nariz que impregna recuerdos frutales y florales, suave redondeo balsámico en la fragancia, con aporte de frescor en el perfume, por supuesto la condición aromática de la manzana en primera linea de ataque; manteniendo criterios descriptivos que aportan señas de pureza y buena fruta.
La boca es sabrosa, equilibrada, fresca y persistente, en el avance deja huella elegante, buena concentración y sapidez, con un punto dulce en su llegada al paladar y un tenue punto de amargor que sirve para completar el ya mencionado equilibrio en su balanza expresiva.
Untuoso, prolongado, con la acidez bien delineada, sin sobresaltos.
Una sidra natural con maduración en bodega, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable. Sabrosa, fresca y muy natural.
La manzana asturiana, que a veces, y además de la pasión que personalmente siento por esa región española; me hace creer que el Paraíso bíblico y la famosa escena de Adán, Eva y la manzana, tuvo lugar en la tierra de las folixes, el conventín, la Danza Prima, Trasgu y Nuberu y el sabroso compangu.

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