domingo, 24 de agosto de 2014

San Felices de Bilibio, mi rincón.



https://apps.repsol.com/ElMejorRincon/2014/ermita-de-san-felices

Quedan sólo dos días para que la Guía Repsol comience la gran final, en aras a elegir el mejor rincón del año 2014, de cuantos están participando en este ingenioso certamen de perfil no sólo geográfico, sino también telúrico y muy popular.
A medida que han ido pasando las votaciones y con la semifinal prácticamente ganada, San Felices de Bilibio, está a punto de alcanzar esa última fase del concurso, que a juzgar por lo acaecido, le enfrentará al extremeño y también espectacular Puente de Alcántara.
Con el respeto que merecen todos los lugares de España que decidieron en su momento, participar en este evento, en el que los votos populares marcan el devenir de los resultados; a título personal y como firme defensor de San Felices, y por supuesto de mi querido Haro; animo a todos mis lectores y seguidores habituales a dar su apoyo a este rincón emblemático de la geografía riojana y española, ya que considero que además de representar un jugoso icono de la historia de esta comarca, es un símbolo para todos los que, de un modo u otro, sentimos una especial fascinación por la cultura vitivinícola. No en vano, es en San Felices, su ermita y proximidades; en donde se celebra desde tiempo inmemorial la muy festiva y ociosa Batalla del Vino, que desde el año 2011 goza del título Fiesta de Interés Turístico Nacional, y que es para quien esto escribe algo más que un jolgorio y romería. La Batalla del Vino es una de las pocas guerras amistosas que se conocen en el mundo, un referente de cordialidad, amistad, socialibilidad y sobre todo de vida en común, en donde durante unas horas, todos los romeros actuantes, hacen uso del vino para teñir el paisaje de ese color celestial que tantos momentos fabulosos suele concedernos. La Batalla del Vino es un elemento más que concierne a este rincón y que, aunque a veces aguanta críticas absurdas e irracionales por parte de quienes realmente ignoran lo que en estos riscos se celebra durante la mañana del 29 de Junio, año tras año; representa un ineludible referente para los que amamos el vino y su cultura.
Pero no sólo es este simpático y eterno conflicto vinoso lo que relaciona a San Felices con el vino, ya que a su alrededor y en sus proximidades, una amplia extensión de viñedo, perteneciente a algunas bodegas jarreras y también a algunos viticultores, acapara la atención de quien camina ó circula por esos lares. Los riscos de Bilibio, su ermita y el monumento que rinde culto y homenaje al santo anacoreta, reflejan en si mismos, toda la fuerza telúrica de un paraje encantador, lleno de potencia visual y estética, que clama desde la altura por un reconocimiento que sin duda merece y que muchos nos estamos empeñando en conseguir.
Si alguien que no conozca este paisaje me pregunta el motivo de mi insistencia, sólo le pediré que venga a conocerlo, y que sabrá en primera mano por qué razones estos riscos de piedra, este rincón; son capaces de enamorar, de transmitir esa energía y esa luminosidad que les confiere un especial valor.
Viñedo, piedra y el azul del cielo se unen para plasmar en un lienzo toda la feliz esencia que San Felices de Bilibio transmite a caminantes y visitantes, como si unos imaginarios óleos y acrílicos, surgidos del maletín de mi buen amigo, el pintor Jose Uriszar; tiñeran nuestras retinas de una inagotable gama cromática.
Votar por San Felices en la gran final que comienza este próximo martes, dos veces por persona al día; no es sólo dar apoyo a un lugar majestuoso del paisaje riojano, es apoyar a una comunión única entre naturaleza y vino, entre piedra y verde, entre las mil gamas de color que el cielo de Rioja suele crear y una condición histórica, filosófica y religiosa plena de valor.
San Felices es más que un santo, es para jarreros y visitantes, un símbolo, un tesoro en el que se unen esfuerzo y sabiduría popular, fervor y admiración, pasión y vida.
Baste decir que el 21 de Junio de 1964, cuando faltaban cuatro días para el trescientos treinta aniversario de la proclamación del santo como patrono de Haro, fue un grupo de jarreros quien ascendió hasta la cumbre para dejar terminada la tranquila estatua que hoy en día preside el entorno, la misma talla cuya primera piedra se había colocado el 30 de Enero de 1944, y que fue esculpida por el artesano Vicente Ochoa Moreno.
Junto a ella una ermita que aunque construida en 1710, fue matizada en 1862 y 1942, y que sirve de escolta al conjunto.
Votar y apoyar a la candidatura riojana de San Felices, en fin; significa más que apoyar a un paraje de nuestra geografía, es ante todo un voto de amor por la tierra, por el viñedo, por las gentes y por un ser humano legendario, que en el pasado, eligió el lugar por la paz que trasmite.
Y en pleno 2014 esa misma paz, esa luz y ese componente telúrico innegable y evidente, le convierten en mi claro favorito para alzarse con el galardón que la Guía Repsol pone en juego.
Gracias de antemano a todos por vuestro apoyo, llegue desde donde llegue, ya que al final estos riscos no entienden de banderas ni idiomas. Su imagen alcanza a todos por igual.

2 comentarios:

  1. Excelente la lectura de este artículo. ¿Dónde hay que sufragar? Un gran saludo y mucha suerte.

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