lunes, 11 de agosto de 2014

Gastronomía : Mermelada Extra de Frambuesa Pazo de Vilane.






Mi más cordial agradecimiento a los responsables de la Explotación Agropecuaria de Vilane, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura gastronómica, mediante el envío de varias muestras de sus magníficas mermeladas.
Los frutos del bosque de este telúrico paraje gallego se conjuran en esta celestial mermelada, una de las más sabrosas que, con absoluta sinceridad, he probado en toda mi vida, desde que el uso de razón vino a visitarme. Esta mermelada extra de frambuesa está basada en la cosecha de estos frutos que nacen y crecen en las fincas de la propiedad, y en un porcentaje de fruta que, como presume en buen tono este elaborador; llegando en el caso presente al ochenta por ciento, es el más elevado de cuantas mermeladas de frambuesa puede encontrar el consumidor en el mercado.
Estoy delante de uno de esos productos que desde que se abre el frasco de cristal exhibe naturalidad por los cuatro costados, imponente textura, jugosa y carnosa textura y gloriosa aromática, con la intensidad frutosa de las bayas palpable y demostrada.
El concepto natural de Pazo de Vilane en cuanto a cultivo y elaboración sirven de precedente para el logro de una jugosa salsa de frambuesa, en donde el dulzor aparece contenido, sin resultar, como en otros casos; excesivo.
Equilibrada, con las condiciones saludables y nutricionales de la rubus idaeus en todo su esplendor, ácido elágico, fuente de fibra, ricas en vitamina C, flavonoides y folatos, además de minerales de la importancia del potasio, el magnesio y el calcio.
No se puede pedir más, una inyección sabrosa de salud, que además presenta una calidad, digna de aplauso. Insisto sin querer caer en la exageración literaria, ya que a esta mermelada no le hace falta; una ambrosía de esas que sin lugar a dudas enaltece el dicho : aquello que es óptimo, gusta a todo el mundo. Les aseguro que probar esta mermelada no les dejará indiferentes.
Después de catarla cuchara en mano, la acompañé con unos trozos cuadrados de bizcocho casero, este con menos proporción de azúcar que lo normal, y la armonía fue de esas que permanecen en la memoria para la posteridad.
¿Como calificarla?. Sin duda, más que muy recomendable. Necesaria y más allá.
Da gusto saber que aún existen elaboradores que lejos de caer en la simple pero prioritaria idea de obtener ingentes beneficios, vuelcan sus esfuerzos en lanzar al mercado exquisiteces de este tipo. Gracias y enhorabuena sincera a los responsables de Pazo de Vilane, por esta joya de la gastronomía.

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