martes, 26 de agosto de 2014

Cuestión de crítica.


Alguno a lo mejor aún no se ha enterado. Es lo malo que tiene no estar presente en las redes sociales, aunque a veces uno se plantea si estar demasiado es positivo. Juan Echanove, actor y crítico gastronómico, que durante años tuvo un programa en la televisión pública, en donde compartía excursiones culinarias y culturales con Imanol Arias; gozaba divulgando y realizando críticas sobre restaurantes, cocineros y demás familia, con el aval que le otorga su gusto por la gastronomía y por el buen yantar.
Al parecer el día pasado una de sus críticas, según me dicen algunos un tanto más encendida de lo habitual; sobre un comedor madrileño le ha terminado pasando factura en forma de una serie de airados ataques vehementes y de dudosa educación, realizados a través de la red social twitter.
Echanove, que incluso, según también me cuentan; llegó a pedir perdón por lo encendido de su crítica, terminó cerrando su cuenta de twitter, mandando todo al carajo.
No es la primera vez que asisto a una fuga de valores por culpa de los ataques airados de individuos, que casi siempre utilizan el cobarde y ventajista anonimato de una cuenta creada bajo grotescos seudónimos, ó una simple presencia anónima en un foro de debate ó blog de periódico.
Me ha pasado a mi más de una vez en este espacio que comparto con mis lectores, y aunque no soy amigo de borrar comentarios, llegué a la conclusión de que lo haría siempre que desde ese anonimato se vertieran acusaciones, insultos ó difamaciones, cargadas de más maldad que de raciocinio.
Entiendo a Echanove y comparto su hartazgo, pero también le animo a que considere su postura y regrese para cerrar bocazas y mutilar dedos de manos cobardes.
La huída en estos casos deja a la estupidez que acusa sin motivo en un altar de triunfo que no le corresponde.
Todos los que manejamos la crítica, sabemos que esta debe ser siempre lo más razonada posible, que nuestra responsabilidad al emitir juicios de valor que luego van a servir de faro y guía a muchos de nuestros lectores habituales es enorme y que por ello tenemos que estar siempre a la altura de las circunstancias y del gusto que se nos presume.
La delgada linea roja entre lo destructivo y lo constructivo es a veces tan fina, que nuestro equilibrio es más propio de un funambulista que de un escritor.
Yo, que gozo de un enorme aprecio entre la mayor parte de mis seguidores, algunos de los cuales incluso me conocen offline y me animan continuamente a seguir, también he tenido que lidiar con anónimos ridículos, con personajes que se esconden tras la máscara de la mala leche, para atizarme todo lo que les permite ese oscurantismo identitario.
Pero, ¿qué quieren?, como son muchos más los buenos momentos vividos desde que inicié este blog, y muchos menos, casi contados con los dedos de una manos; los malos, siempre me armó de paciencia y tiro para delante, sabiendo que en el fondo los cobardes siempre permanecerán escondidos, porque dar a luz su identidad les anularía en su maldad. Nunca se atreverían a escribir tantas mamarrachadas si aparecieran firmadas con su nombre y apellidos.
Tal vez ha llegado el momento idóneo para que nuestros legisladores metan mano en este tema y comiencen a crear medidas de ajuste y limitación a la creación de cuentas en todas y cada una de las redes sociales, de ese modo y evitando anonimatos y exigiendo que cualquier cuenta que se aperture lleve nombre, apellidos y documento nacional de identidad, se evitarían insultos, ataques y hasta delitos de injurias y calumnias contra los que no tenemos algo que esconder y damos la cara sin caer en cobardes patrañas enmascaradas por grotescas y absurdas autorías con nombres si cabe, aún más ridículos.
Esa medida, que por otro lado, nos igualaría a todos a la hora de observar el respeto de los derechos y obligaciones que corresponden a cualquier internauta, sería un auténtico chorro de justicia y evitaría la presencia de más de un impresentable en las fructíferas redes sociales.
En un estado de derecho no es viable el anonimato. Cuando este se usa para el insulto y la villanía, aún menos.
Que ya lo dejó escrito el genial alemán Goethe : "El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo".
Por eso y desde estas humildes lineas, quiero animar a Juan Echanove y pedirle desde mi mundo del vino, que regrese, para seguir maravillando a propios y extraños con sus excelentes críticas y comentarios. No es bueno perderle.
Sturm und Drang...

6 comentarios:

  1. Además de un gran gastrónomo, el genial actor es primo carnal -¡qué buena definición de una primogenitura en un comentario gastronómico- del cocinero vasco Fernando Canales Echanove. Yo también animo a don Juan a seguir en la brecha.

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  2. Don Ángel, gracias por su apunte El restaurante Echanove de Bilbao dirigido por Fernando Canales es, en efecto, un templo del buen comer Su salsa vizcaína es probablemente una de las mejores en la actualidad, de cuantas se pueden disfrutar en comedores mas allá de los hogares Un abrazo

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  3. Amén a cada una de sus palabras, amigo Juan. Sturm und Drang SIEMPRE.

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  4. Gracias Alvaro, es un sincero honor contar contigo como seguidor habitual de mi blog. Un abrazo

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  5. Yo también espero su vuelta a Twitter.

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