jueves, 7 de agosto de 2014

Bodega Elías Mora Gran Elías Mora 2009.



Uno de esos vinos que sólo se elaboran cuando la cosecha resulta óptima en opinión de los hombres de campo y enólogos de la bodega, que lleva en su etiqueta el apelativo Gran y que en esta añada 2009 me ha sido enviado de modo desinteresado por los responsables de esta empresa vitivinícola, al objeto de mi cata y análisis.
La tinta de Toro, vendimiada en la parcela Cuesta de los Lobos, propiedad de la bodega, y con un aval de maduración de diecisiete meses en barricas de madera de roble francés. Potente y elegante, dotado de buen equilibrio, con la madera presente, cubriendo que no anulando a la fruta madre.
En copa parada exhibe un color apicotado profundo, con algunos reflejos grana. La nariz esgrime recuerdos de fruta roja y negra maduras, señal de confitura, no demasiado alargada; con fragancias de segunda linea de escena que plantean recuerdos aromáticos de hojas de tabaco, ebanistería y especiados dulces, aportando en el final un guiño balsámico y en muy menor medida, mineral.
Boca profunda, con un buen punto goloso que aparece dibujando fruta, deslizando una traza de acidez media alta, domado; con los taninos golosos y pulidos, deja escapar un suave punto amargoso y por momentos puede resultar secante, aunque en su conjunto aparece bien integrado y equilibrado.
Alguien que lo cató a mi lado habló de punta alcohólica, aunque a mi no me lo pareció.
Su balanza es equilibrada y la fruta se viste con la madera, sin endomingamientos.
Volumen, con la persistencia en plenitud y la retronasal armando memorias de ciruelas oscuras, cerezas y vainillas, dejando ya en segunda escena algunos matices de hojas de tabaco, madera noble y evocaciones de boudoir femenino. Finaliza con un punto sabroso de mineralidad, terrosidad.
Un vino elegante, que se expresa de modo tradicional, apuntalando buena condición vinosa y un sentido de afinada ducha de fruta que cubre el paladar con mérito.
Lo califico en esta añada 2009 como muy recomendable. Me ha encantado su potencia y ese suave punto femenino demostrado en la parte final de la cata.

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