jueves, 17 de julio de 2014

Gastronomía : Melón Platinum Gourmet y Jamón Serrano Reserva Torre de Núñez.









Mi agradecimiento sincero a estos dos elaboradores por su desinteresado envío de estas muestras de sus referencias, que me han permitido coordinar uno de esos platos tradicionales del verano español.
Una armonía alimentaria que homenajea en mi espacio divulgador de la cultura gastronómica a una empresa murciana que se enorgullece de presentar en el mercado unos melones sabrosos, plenos en cuanto a contenido hidratante, de magnífica estética externa, refrescante y abierto en su punto justo de madurez, sin que exista esa duda eterna con los melones, que a veces nos lleva a apretar en los lados buscando, quién sabe de qué forma; ese punto justo, que en Platinum dominan para que sus melones gourmet aparezcan delante del consumidor, con unos tonos cromáticos que aportan el testimonio perfecto en cuanto a fructificación.
Escuché en cierta ocasión que los franceses iniciaron la estrategia de acompañar el melón con sal, buscando un apetitoso balance de contrastes, lo leí después en un artículo del inefable y maestro literario gastronómico Miquel Sen. Siempre acreditamos a la cocina francesa de ayer y hoy en la autoría de algunas prácticas, que sin embargo y lejos de los fogones profesionales, pueden tener tantos orígenes como campos hay en el mundo pariendo melones.
Nunca sabremos si fueron los galos ó tal vez los españoles quienes tomaron la iniciativa en hacer comulgar el dulzor apetitoso del melón con el salino tono de la sal. Lo que si parece ser un hecho reconocido, incluso por los más franceses de todos; es que el melón acompañado por el indudable punto salado del jamón, es mérito español, hasta el punto que ellos mismos denominan al plato melón a la española. Nuestros amigos italianos tampoco se quedan rezagados y en zonas amplias de Bolonia y Parma incluso acompañan este orondo fruto con lonchas de salami y mortadela.
El jamón serrano es de todos los perniles conocidos el más apropiado para lograr éxito en este plato,  y de las traseras del cerdo de raza Duroc, el elaborador charcutero gallego Torre de Núñez presenta este envase de ciento veinte gramos, loncheado, con buena textura y sabor, prudente punto salino, con la grasa justa, equilibrado, que se mide con el melón logrando un buen matrimonio, una pareja, desde luego; bien alumbrada.
La raza porcina Duroc proviene de una fusión étnica promovida en Estados Unidos en el siglo XIX, basada en una comunión de las razas Old Duroc y Red Jersey. Incluso en estas dos variantes porcinas hay lugar para más profusión de orígenes, desde cerdos europeos hasta puercos africanos de ibérica influencia. Llegada a nuestro país en la década de los años sesenta, en la actualidad se emplea en abundancia para dar lugar a finalizaciones de mérito en los cruces industriales del gorrino blanco,  favoreciendo una infiltración grasa. Es, por otro lado; la única de todas las etnias porcinas existentes que tiene permitida su inclusión en la normativa de calidad del cerdo ibérico, a la hora de realizar cruces, siempre y cuando no sobrepase el cincuenta porcentual por vía paterna.
Un equilibrado jamón serrano reserva catorce meses que Torre de Núñez elabora con buena mano y que junto con este melón Platinum murciano, me ha facilitado unos buenos instantes de placer culinario, al tiempo que han logrado, traer a mi memoria buenos recuerdos de aquellos veranos adolescentes en donde el melón con jamón solía presidir por refrescante derecho propio, más de un ágape.
Ambos productos soberbios, y muy recomendables, a la par, como no podía ser de otro modo; que saludables.

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