miércoles, 2 de julio de 2014

Gastronomía : AOVE Arbequina Molino de Olivas de Bolea.




Mi agradecimiento a los responsables de esta almazara aragonesa y en concreto a Lorenzo Urroz, por su desinteresado envío de varias muestras de sus referencias, siendo este monovarietal del fruto arbequina, el primero en salir a la palestra en esta entrada del blog, tras su pertinente cata y análisis personal.
Con una tradición que data del año 1940, recientemente ha tenido una oportuna reconversión adaptando a sus procesos el sistema continuo de elaboración, aunque manteniendo, como no podía ser de otro modo; la anciana almazara tradicional, como icono representativo de la empresa.
Color verdoso con amarillos reflejos, aspecto brillante, matizando en nariz recuerdos varietales que acreditan sensaciones aromáticas de manzana, mata de tomate, frutos secos y plátano, este descriptor en menor medida, con apuntes finales de hierba verde recién cortada que completan y dan redondez al conjunto.
El paso por boca resulta suave, con un buen equilibrio entre dulzor, amargor y acidez, sabrosa untuosidad, testimonio glicérico; apuntalando ya al final los mismos testigos que los expresados en la vía aromática, escenificando una retronasal plena en contenido frutoso, amplio y prolongado.
Matices de frescura olivarera, con el punto justo de hierba verde que concede al conjunto un aire lozano.
En una segunda aproximación nasal mantiene firme los valores ya detallados, añadiendo un golpe de efecto de naturaleza silvestre.
Un buen AOVE, que califico como muy recomendable, y que esgrime un sabroso punto de dulzor, que en ciertos instantes se autoproclama emperador, dejando a los esbozos amargo y picante, en un segundo plano.

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