jueves, 31 de julio de 2014

Flores marchitas y pollinos veloces.



Cuando uno alcanza ciertas cotas de fama, mayores, medias ó menores, puede que incluso de aldea, de andar por casa; tiene que estar preparado para ser objeto de críticas.
Claro es que, no me canso de repetir que cuando esas críticas no llevan prendido el nombre y apellidos reales de quien las saca a la luz, al menos en mi caso; no merecen siquiera ser contestadas.
¿Que quieren?, la cobardía de quien critica desde el ventajista anonimato, por muy locuaz que sea el apelativo utilizado; me produce simplemente grima, cuando no indiferencia.
No obstante voy a hacer una excepción, sobre todo por lo gracioso y original del laudatorio que me dedica el oculto individuo llamado Bacorro-The Wine Accuser en lo que parece un blog, ni mejor ni peor que el mío, tal vez más acidulante, no he dicho descortés, ya que al parecer me admira más, que yo a CVNE.
Comienzo pidiendo disculpas a este buen profesional del mundo del vino por no haberle contestado con mayor celeridad, ya que su carta dirigida a mi persona no se ha cruzado en el camino que recorro a diario hasta ayer por la noche. También por no incluir un enlace a su blog, lo que a buen seguro él hubiese deseado a mayor gloria de Baco; ya que sinceramente y habida cuenta de su valiente y ventajista anonimato, me niego a incluirlo.
Amigo Bacorro, agradezco que me admires, pero por favor prefiero que no lo hagas, ya que teniendo en cuenta la cantidad de dardos que me lanzas, para ser admirado así, prefiero ser repudiado.
Segundo, y en relación a las flores marchitas que tu debes identificar como un terrorífico aroma, seguramente confudido con las flores pisoteadas que Olvido Gara nos cantó en una de sus más famosas coplillas; debo decirte que son en muchas ocasiones, objeto de admiración en boudoirs muy refinados e incluso en salones y habitaciones principales en hoteles, salones y hogares, y que el que un vino, como el de CVNE que caté en compañía del gran Chus Madrazo; tenga memoranzas de flores marchitas no le resta ni un solo ápice de grandeza. Al contrario, le otorga, junto al resto de elementos de la complejidad expresiva demostrada, un punto de elegancia acorde con su bendita ancianidad. Lo marchito no tiene que ser necesariamente desagradable, es más diría que en la mayor parte de los casos, no lo es. Aunque tal vez en tu lozana cabeza de vino de año, no haya espacio para ese calificativo.
Que ya lo dijo muy clarito Mencken, un cínico es un hombre que, cuando huele flores, busca un ataúd alrededor. En tu caso, y teniendo en cuenta la profundidad de la carta que me diriges, no sé si será un problema de cinismo, de que eres más cachondo que catador de vinos, ó que simplemente relacionas las flores marchitas con el ataúd. A buen seguro nunca habrás olfateado el olor de un bosque en otoño, el cándido perfume de las flores marchitas ó la paradigmática obra natural que las estaciones de Vivaldi pueden crear sobre las flores, en todos sus colores y formas.
El que un vino de una añada 1981 de Cvne Imperial Gran Reserva me haya dedicado unos minutos de su tiempo ya es para mi un lujo inolvidable, catarlo junto a Madrazo un segundo honor, y desde luego, y digan lo que digan tus amigos de Wine Spectator; que me haya enviado recuerdos de flores marchitas, te aseguro que es lujo honorífico, eterno y orgásmico.
Ni yo te he llamado asno, ni creo que merezca la pena que te identifiques con los pollinos, afables animales por cierto; aunque como ya lo has hecho, te daré un consejo : dejate llevar menos por ilustrados y afamados catadores y gana puntos en tu propia personalidad a la hora de saber si un vino te gusta ó no. Los Imperiales de las viejas añadas que llevan las firmas de Ezequiel y Basilio, no son grandes porque lo diga uno de los orondos jueces de WS, lo son por derecho propio, de un modo objetivo, no les hace falta que ni tú, ni yo, ni Parker lo certifiquemos.
Y por último, no quiero darte mayor protagonismo; te felicito por el vocabulario que empleas, por el modo en el que redactas y por tus puntos y acentos, aunque si en algún caso yo me relajo en su uso, creéme, es sólo por simple frenesí, como si mi Mazurca para dos Muertos particular pariera sin demora terruños, vides, uvas y bodegas.
Por cierto para clases magistrales y lecciones las tuyas, en tu escrito no paras de darlas. Tu no aconsejas, tu impones. Jamás y en caso alguno he dicho yo en público ó en privado que dé lecciones magistrales sobre el vino, creo que para ser seguidor de mi blog, como dices serlo; te has perdido más de la mitad de la película. ¿Piensa el ladrón que todos son de su condición?
Espero de verdad que la próxima carta que me dediques en tu insigne a la par que justiciero blog tenga, al menos, dos condiciones : una, tu salida del anonimato y dos, un menor índice de agresividad y afán de protagonismo.
Pasa un muy vinoso verano y disfruta de una y mil botellas. Y si por un casual algún día, das con ese testigo aromático, espero que te acuerdes de mi, aunque sea un poquito. No desesperes, lo que se sigue, se consigue.
In Vino Veritas.
PD.- Cómo exclamó el gran Fernando Fernán Gómez, al que ni siquiera llego a la altura del zapato; cuando un petardo común le salió al paso : Deje usted de admirarme !.
Bacorro, de verdad, dedicate a la admiración contemplativa de las flores frescas y marchitas, y así, tal vez; uno de estos días, descubrirás la diferencia entre ambas. ¿Fácil, no?. Pues eso...
Te rogaría que eliminarás mis dos fotografías de tu blog, ni me has pedido permiso para incluirlas en él, ni llegan a la altura de tu soberana, colosal e indudable maestría justiciera. Tanta perfección, me abruma. Digo más, me bloquea. Como en twitter, más menos.

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