sábado, 19 de julio de 2014

Fattoria il Palagio Melaia Sauvignon 2013.




Pocas entradas más atrás de la presente, califiqué la referencia monovarietal de vernaccia di san gimignano, que esta bodega italiana, a la cuál vuelvo a agradecer su colaboración desinteresada con mi proyecto divulgador de la cultura vitivinícola; me envío al objeto de mi cata y análisis personal.
Un vino blanco seco que me gustó y al que califiqué en su edición de añada 2013 como muy recomendable.
En la entrada de hoy me dispongo a realizar mi crónica de cata de otro monovarietal, esta vez de sauvignon, lo cuál por otro lado es sencillo de descubrir según el corcho sale del cuello.
Soy un poco maniático con las varietales verdejo y sauvignon, lo reconozco.
Es este un vino sin aporte de madera, que tras el descorche expresa en copa parada un color amarillo pajizo con reflejos verdosos, tiene una primera aproximación olfativa que apunta señales de exudación, con una oclusión respecto a la fruta, que me ha preocupado. Como siempre hago en estos casos proceso a ponderar, mediante una dosis de paciencia, la viabilidad del vino, sobre todo porque soy consciente de que los aromas animales, los sudores e incluso el legendario pipi de chat, son testigos aromáticos muy habituales cuando hablamos de la sauvignon.
Le cuesta abrir la puerta de la fruta, mantiene un punto del odeur, ese que para muchos es virtud y no defecto; pero que siendo franco a mi no me apasiona, al igual que la sudoración presente a veces en la verdejo.
Tras minuto y medio de agitar la copa, descubro un inicio de apertura, comienza a destacar sensaciones cítricas, algunos puntos de fruta blanca y flores, con un fondo herbáceo bastante marcado. Incluso le doy evocadoras señas de resinas.
En cualquier caso, y aunque en menor nivel de intensidad, mantiene su peculiar sello de exudación.
La boca es si cabe más peculiar, tiene un arranque en donde la acidez prevalece sobre el dulzor de la fruta, con avance en donde hay señas de frescura, pero también de un crédito salino bastante intenso, que permite que el final se prolongue, aún logrando que el vino se acredite como algo pesado.
Tiene dos capítulos muy definidos en su guión de cata, por un lado ese polémico tono de sudoración, que termina aligerándose, gracias a Dios; y un guiño de ferviente salinidad, que parece borrar de escena la personalidad frutal del vino.
Buena envolvencia, y una retronasal que habla de cítricos y manzana, con un clarividente punto herbáceo y un epílogo, podría decir; casi marino.
No es uno de esos vinos que recomendaría a cualquiera.
Lo califico como aprobado justo, me ha desconcertado, lo he visto un tanto desequilibrado, al menos en lo que respecta a esta botella y añada.
Originalidad, en cambio, no le falta.
Sólo apto para quienes hayan catado muchas sauvignon, y quieran comprobar como se expresa la varietal en la Toscana.

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